15 años de triunfos y pactos por cumplir

Morena

Morena es un movimiento que merece ser observado con escepticismo y con profundo detenimiento por sus insospechados alcances en el manejo del poder político en México.

Con apenas 15 años de vida, este partido político ha logrado de manera clara, pero muy cuestionada, gobernar 23 estados y la ciudad de México.

Gobierna también 721 municipios de manera directa pero la cifra sube a 1 mil 125 si se consideran los territorios que comparte con sus incondicionales aliados del PT y del Verde Ecologista.

Estos números cobran mucha más relevancia cuando se desglosan las cifras y se confirma que este movimiento político controla el poder absoluto de territorios que sumados concentran casi 49 millones de personas.

Eso es mucho poder en muy poco tiempo.

Este crecimiento desproporcionado y descontrolado ha significado para Morena el manejo de todo el poder sobre una nación como México; son dueños de una mayoría a modo en el Congreso de la Unión, controlan también el poder judicial, el INE, el TEPJF y otros muchos órganos clave en la vida “democrática” de México.

Sin embargo, tanto poder atrae ambiciones desmedidas de quienes están dispuestos a todo con tal de subirse a esa tendencia ganadora y hasta ahora impune.

Por supuesto, el explosivo crecimiento guarda varias facturas que aún están pendientes de saldar; las alianzas, los pactos y los acuerdos esperan el 2027 para cobrar sus cuotas desde el poder, lo mismo desde una regiduría hasta una gubernatura.

En MORENA lo tienen claro y por ello, tratan de forma nerviosa y a veces torpe de contener los protagonismos, las ansias y hasta las amenazas de quienes quieren quedar registrados y “garantizados” en las convocatorias y en las mentadas coordinaciones creadas por el movimiento para poder violar la ley electoral.

A 15 años de distancia, Andrés Manuel López Obrador y los suyos están listos para intentar colocar perfiles que le sean leales como hasta ahora, sin embargo y a diferencia del 2024, las autoridades norteamericanas están presionando como nunca para que el “abrazos no balazos” no se repita en un país con el que comparten 3 mil 150 kilómetros de frontera.

Morena afirma que intentará evitar la infiltración del crimen organizado en las candidaturas, no obstante, se observa por demás complejo moderar el apetito voraz de todos esos grupos legales e ilegales que se saben con derechos legítimos tras los apoyos entregados en el 2024.

El movimiento vive un momento de incuestionable popularidad y apoyo por parte de una población ávida de más y más ayudas institucionales, dádivas y promesas políticas, sin embargo, el pedestal de poder desde el que despachan se hace cada vez más pequeño ante las presiones internas y externas que apuntan a las elecciones del 6 de junio del 2027.

A 15 años de su creación, era imposible imaginar el grado de poder político y económico que lograría acumular Morena en ese incipiente lapso, como también inimaginable resulta hoy, considerar el nivel de compromisos, pactos y acuerdos que deberán gestionar, disimular y operar, para poder cumplir sin perder el control.

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