
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, afirmó que la estrategia de vigilancia “por tierra y por aire” ha contribuido a desactivar grupos delictivos y a generar condiciones de mayor certidumbre para el turismo en la entidad. Sin embargo, el comportamiento reciente del sector se explica en un contexto más amplio, marcado por factores estructurales y tendencias nacionales.
Puebla es una de las entidades más pobladas del país y, al mismo tiempo, un punto estratégico de conexión entre el centro, el Golfo y el sureste de México. En un escenario nacional donde destinos tradicionales registran saturación y encarecimiento, la entidad se ha posicionado como una alternativa cercana, accesible y con oferta diversa para visitantes de corta y mediana estancia.
El mandatario señaló que la estrategia de seguridad se desarrolla en coordinación con el gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, así como con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional. Este esquema ha permitido sostener operativos como “Puebla Segura”, con vigilancia terrestre y aérea, y campañas preventivas enfocadas en reducir incidentes durante periodos de alta afluencia.
De acuerdo con datos oficiales, Puebla avanzó del quinto al cuarto lugar en indicadores turísticos a nivel nacional. Este resultado coincide con una oferta turística que se mantiene activa durante todo el año, apoyada en festivales culturales, turismo religioso, gastronómico, académico y de congresos, así como en una infraestructura ya instalada que facilita la movilidad y la atención a visitantes.
En el primer año de la actual administración, el estado reportó una disminución en la incidencia de 14 delitos, entre ellos feminicidio, robo de vehículo, delitos contra transportistas, robo a negocios y trata de personas. Estas cifras se presentan en un contexto nacional donde la seguridad sigue siendo un factor relevante, aunque no exclusivo, en la toma de decisiones de viaje.
El desempeño turístico de Puebla se inscribe así en una combinación de condiciones: seguridad operativa, ubicación estratégica, continuidad de actividades y una oferta diversificada que responde a las nuevas dinámicas del turismo interno en México.