
Slow Days, Fast Company, es una novela semiautobiográfica por la escritora y artista visual Eve Babitz. Recientemente republicado por el New York Review of Books, el libro ha llevado a un renacimiento en el interés en la escritura de Babitz. Particularmente, en sus críticas culturales y viñetas presentadas en el libro, en las que describe de manera anecdótica la vida de una escritora fiestera en Los Ángeles en los años 70. El libro está dividido episódicamente y sigue el pulso de una historia de amor (o infatuación) de Babitz con un hombre sin nombre al inicio de la novela, a quien le dedica el libro. Babitz narra en cada capítulo alguna desventura amorosa o sexual de su juventud, mientras que esta refleja temáticas mucho más profundas como el capitalismo como fuerza vital en el mundo del arte, la drogadicción, la mala música, y cómo el viento puede hacer que las personas pierdan la cabeza. El mundo de Babitz es uno descrito a través de elevadas alegorías literarias que crean un paisaje candente y lleno de colores de un atardecer californiano. De esta manera, las caracterizaciones de la gente alrededor de Babitz se vuelven vívidos retratos de arquetipos imperfectos de la época: presentando a sus amantes como abstracciones de la crítica social que esta lleva a cabo a lo largo de la novela.
Tras leer Slow Days, Fast Company, puedo decir que la narración de Babitz fue el precedente para la corriente contemporánea de autoficción confesional que acapara la escena literaria actual, sin embargo, Babitz es más una crítica cultural que una poeta escribiendo confesiones. Cada anécdota personal está envuelta en diversas capas de cuestionamientos ideológicos (sobre el matrimonio, la sexualidad, la monogamia y la movilidad social), mientras que Babitz se observa interiormente a sí misma como un producto de la cambiante sociedad a su alrededor. Asimismo, pienso que el renacimiento de Babitz va de la mano con las ideas alrededor del mundo del arte que están presentes en la época actual: desilusión con el hecho de que todo es derivativo, la decadencia del mundo del arte en favor de la búsqueda capitalista de fama y reconocimiento, el odio hacia lo sublime a consecuencia de la increíble cantidad de contenido que consumimos por las redes sociales, etc. Y es por eso que leer a Babitz es importante: para entender cómo el arte que producimos y consumimos es un reflejo directo de las experiencias y corrientes sociopolíticas por las que vivimos. Que se puede hablar de la violencia en un poema sobre una ventana, y que se puede criticar al mundo mientras contamos una historia de una mala cita.
Bibliografía:
Babits, Eve. Slow Days, Fast Company: The World, The Flesh and L.A. New York Review of Books.