VUCA: cuando el rumbo es confuso

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En el mundo real, emprender rara vez se parece a un plan de negocios  impecable. Se parece más a manejar con neblina: avanzamos, pero la visibilidad es limitada. A ese ambiente, desde hace décadas, se le puso un nombre: VUCA.

VUCA es un acrónimo en inglés de Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity: volátil, incierto, complejo y ambiguo.

El  origen del término se le atribuye al Ejercito norteamericano tras el fin de la Guerra Fría, cuando el enemigo  se volvió un rompecabezas de actores, regiones y tecnologías. 

Con el tiempo, el término brincó al mundo empresarial porque describe perfecto lo que vivimos: mercados que suben y bajan, reglas que se ajustan, costos que brincan, competidores que aparecen y tecnologías que nos obligan a reaprender.

¿Y qué hacemos nosotros como emprendedores ante un entorno VUCA? 

Primero, entender que VUCA se navega con foco, velocidad y resiliencia.

Foco: en tiempos volátiles, lo que más cuesta es decidir qué NO hacer. Si todo es prioridad, nada lo es. Definamos un «norte» concreto: ¿cuál es nuestra propuesta de valor irrenunciable?, ¿qué problema resolvemos mejor que nadie?.

Velocidad: VUCA castiga a quien tarda en aprender. No ganan los que «saben más», ganan los que aprenden más rápido. Cambiemos planes largos por ciclos cortos: hipótesis, experimento, medición, ajuste.

Resiliencia: la incertidumbre se enfrenta con oxígeno. Oxígeno es liquidez, líneas de crédito preparadas, costos flexibles y proveedores alternos.

Una técnica que nos ayuda: convertir VUCA en su «antídoto», lo que se lama VUCA Prime.

A la volatilidad, Visión (una dirección clara). 

A la incertidumbre, Understanding (entender con datos y conversación, no con rumores).

A la complejidad, Clarity (simplificar decisiones y roles).

A la ambigüedad, Agility (moverse rápido y corregir).

En concreto, aquí van 5 prácticas para aplicar desde esta semana:

  1. Tres escenarios simples: base, defensivo y agresivo. No para adivinar, sino para tener respuestas listas.
  2. Umbrales de decisión: «si el tipo de cambio pasa X», «si el costo sube Y», «si la ocupación baja Z», activamos plan B.
  3. Portafolio: no depender de un solo cliente, canal o proveedor. La diversificación es un seguro barato.
  4. Comunicación corta y frecuente: lo que no se comunica, se inventa. Un mensaje semanal al equipo evita ansiedad y chismes.
  5. Cuidar energía: en VUCA el burnout sale carísimo. Rutinas, pausas y prioridades protegen la toma de decisiones.

No se trata de «ser valientes» todo el tiempo; se trata de ser metódicos, aprender rápido y sostener el paso. Con eso, aunque el mapa cambie, seguimos caminando. Recordemos: en VUCA, la claridad nace en el movimiento.

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