
La mañana de las nominaciones a los Oscar siempre se siente como una mezcla de Navidad y un examen final para Hollywood. Este año, el panorama ha quedado dominado por los récords, pero también por ausencias que duelen tanto a la crítica como a la taquilla.
Antes de hablar de los ausentes, hay que reconocer al elefante en la habitación: “Sinners” (Pecadores), la cinta de Ryan Coogler no solo cumplió las expectativas, sino que las pulverizó al obtener 16 nominaciones, rompiendo el récord histórico que compartían Titanic, La La Land y All About Eve. Sin embargo, la verdadera sorpresa que dejó a muchos con la boca abierta fue la inclusión de “F1” en la categoría de Mejor Película. Aunque se esperaba que dominara los apartados técnicos, su entrada en la “categoría reina” desplazó a propuestas internacionales que parecían tener el camino asegurado.
Pero si hay un nombre que resuena hoy por su ausencia, es el de Ariana Grande. Tras un año de promoción incansable y una recepción comercial masiva, “Wicked: Parte II” se quedó con cero nominaciones. Es un golpe seco de la Academia hacia los musicales de gran formato, especialmente considerando que la primera parte había logrado 10 menciones. Ni Grande como Glinda, ni Cynthia Erivo, lograron convencer a los votantes esta vez.
La omisión de fenómenos como Wicked y el cine de animación japonés (como Chainsaw Man o Demon Slayer, que quedaron fuera de Mejor Película Animada frente a secuelas como Zootopia 2) sugiere una Academia que sigue debatiéndose entre abrazar el cine popular o refugiarse en el drama de autor, así como anteponer el cine propio de Estados Unidos, sobre producciones internacionales de alto valor.
Otros desaires que marcan la jornada fueron el de Paul Mescal por “Hamnet”, quien quedó fuera de Mejor Actor de Reparto, o Jennifer Lawrence, quien a pesar de ser de las favoritas, no logró entrar en la terna a mejor actriz protagónica por “Die My Love”. La Academia prefirió a veteranos como Delroy Lindo, quien finalmente recibe justicia tras años de olvido.
Guillermo del Toro, que aunque su “Frankenstein” arrasó con 9 nominaciones (incluyendo menciones para Jacob Elordi), fue omitido en la categoría de Mejor Director; una vez más, la Academia reconoce la obra pero no al autor detrás del mito. Y por otro lado, George Clooney y Adam Sandler, la dupla de “Jay Kelly” (Netflix) parecía una apuesta segura para los amantes del cine sobre el cine, pero la película pasó totalmente desapercibida, demostrando que incluso el “star power” más brillante puede ser ignorado si la narrativa no cuaja a tiempo.
Veremos cómo se perfilan los ahora candidatos al Oscar lo que resta de la temporada de premios y sabremos quienes se llevan la preciada estatuilla cuando los premios de la Academia de Artes tengan lugar el próximo 15 de marzo.
Pero quiero saber, ¿para ustedes, quien más se quedó fuera de las ternas?
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