Taller de reparación de drones apoya la innovación ucraniana

Un Taller De Reparación De Drones Apoya La Innovación Ucraniana En La Guerra Con Rusia

En un taller en la ciudad occidental de Leópolis, decenas de civiles se turnan para reparar e innovar drones para una unidad militar de élite de operadores de vehículos aéreos no tripulados kamikaze, mientras Ucrania continúa su carrera tecnológica con Rusia.

Una pila de drones dañados de corto alcance, enviados desde el frente a unos 1.000 km de distancia, se amontona en una estantería a la espera de ser inspeccionada. Los voluntarios, que dedican su tiempo libre a esta labor, se encargan del trabajo.

“De esta manera, podemos ahorrar un tiempo valioso a los soldados para que puedan centrarse en tareas más importantes desde el punto de vista técnico”, explicó a EFE Ostap, el coordinador de la iniciativa, de 27 años.

 Innovación de base

Hace un año, Ostap preguntó a sus amigos del pelotón de drones “Venganza” de la célebre 3.ª Brigada de Asalto —cuya unidad, como muchas otras, mantiene también su propio taller de reparación en el frente— si podía ayudar. Lo que comenzó como una asistencia básica se ha convertido desde entonces en un intercambio constante de experiencias e ideas.

Más allá de las reparaciones, los voluntarios han encontrado formas de mejorar el rendimiento de los drones, vitales para la defensa ucraniana ante los continuos asaltos de la infantería rusa en el frente.

Han desarrollado métodos para prolongar la vida útil de las baterías, lo que resulta especialmente útil en invierno, cuando los fuertes vientos y las bajas temperaturas reducen la distancia de vuelo entre un 30 % y un 40 %.

También programan antenas para hacerlas menos vulnerables a las armas que interfieren las señales y cortan las conexiones entre los operadores y los drones.

Otra tarea clave es ensamblar antenas repetidoras en drones intermedios para garantizar que los operadores mantengan el control del dron hasta el momento del ataque, que puede ocurrir a decenas de kilómetros de distancia.

 Un puente entre soldados y civiles

La mayoría de los voluntarios no tienen formación en ingeniería, pero progresan rápidamente y desde el primer día sueldan componentes básicos.

“Todo el mundo debería hacer su aportación, aunque sea mínima, a la victoria “, afirma Irina, de 26 años, psicóloga de formación, que se enteró de la iniciativa a través de sus amigos.

“Cuando empezó la guerra, me di cuenta de que no me iría de Ucrania. Si no somos nosotros, ¿entonces quién se quedará en este país?”, afirma Natalia, estudiante de 20 años, mientras saltan chispas de las herramientas que tiene en las manos.

El taller de reparaciones sirve de puente entre los civiles y los soldados, explica Ostap. Las agotadas tropas se sienten más apoyadas tras años de lucha, mientras que algunos reparadores se han unido o planean unirse a la unidad a la que ayudan.

“Estar aquí ayuda a aprender más sobre lo que significa ser soldado y a superar cualquier miedo o idea errónea”, explica Ostap.

 Drones y la carrera tecnológica

Uno de los voluntarios sirvió en el ejército y experimentó de primera mano el impacto de los drones.

“Fue un dron como este el que me hirió. Por eso quiero saber más sobre ellos”, dice Yuri, de 31 años, actualmente en rehabilitación.

En el año y medio que pasó en el frente, fue testigo de cómo los drones asumían cada vez más funciones, sirviendo como armas de ataque, herramientas de vigilancia o ayudas logísticas.

“Un dron cuesta entre 250 y 500 euros, pero puede destruir un tanque que vale decenas de millones”, subrayó, y señaló que disponer de suficientes drones “es una cuestión de vida o muerte” en el campo de batalla, donde cada nueva innovación de una de las partes requiere una respuesta aún más rápida de la otra.

El taller de reparación de Leópolis, uno de los varios que prestan apoyo a la unidad, es emblemático de los vínculos horizontales que sustentan el sistema de innovación de Ucrania, lo que contrasta con el enfoque más centralizado de Rusia.

Ucrania fue pionera en la introducción de drones en el campo de batalla y, a menudo, ha sido la primera en proponer ideas para hacerlos más eficaces. Sin embargo, desde entonces Rusia ha aumentado su producción y ha obtenido una ventaja en el uso de drones de fibra óptica, resistentes a las armas antidrones y fundamentales para la capacidad de Rusia de socavar la logística ucraniana en la línea del frente.

Sería beneficioso para Ucrania que se ampliaran más sistemáticamente iniciativas similares, afirmó Yuri, y añadió que enseñar a los estudiantes de secundaria los fundamentos del ensamblaje de drones podría ser útil a largo plazo.

“Nuestras fuerzas armadas son nuestra única garantía de seguridad y tenemos que hacer más por ellas”, afirmó también Ostap. Al igual que muchos en Leópolis, no cree que la paz pueda surgir de los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos en medio de los continuos ataques rusos y planea ampliar el enfoque de la iniciativa también a los drones de fibra óptica.

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