
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó este sábado la creación de una coalición militar junto a presidentes latinoamericanos de derecha para derrotar a los carteles, en la que no participa México, en medio de la tensión por un posible ataque estadounidense contra el narcotráfico en territorio mexicano.
El líder republicano presentó el llamado ‘Escudo de las Américas’ durante una cumbre con doce aliados ideológicos de la región en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del mandatario.
La esencia del acuerdo, dijo Trump, es “el compromiso de usar fuerza militar letal para destruir” a los carteles: “De una vez por todas, nos desharemos de ellos. Necesitamos su ayuda. Solo tienen que decirnos dónde están”, expresó.
Participaron en el encuentro los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chavez; República Dominicana, Luis Abinader; Ecuador, Daniel Noboa; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Irfaan Ali; Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
También el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien será investido el próximo miércoles.
A la cumbre, en cambio, no fueron invitados los líderes progresistas de las dos mayores economías latinoamericanas, Brasil y México, ni de Colombia, un histórico aliado de Washington en la lucha contra el narcotráfico.
Durante su discurso, Trump criticó a México, país que definió como el “epicentro de la violencia de los carteles” y, aunque dijo que la presidenta, Claudia Sheinbaum, es “muy buena persona y tiene una voz hermosa”, enfatizó en que no le haya permitido a Estados Unidos atacar militarmente a los narcos en territorio mexicano.
Tras el ataque de Estados Unidos en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro, quien afronta cargos por narcotráfico en Nueva York, Trump ha deslizado la idea de bombardear a los carteles en México, a los que catalogó como grupos terroristas, algo que Sheinbaum rechaza de plano para defender la soberanía nacional.
Sin embargo, ambos países mantienen cooperación de seguridad como se demostró durante el operativo mexicano en el que fue abatido el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el capo mexicano del narcotráfico más buscado por ambos países, con ayuda de inteligencia estadounidense.
Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado, dijo a EFE que esta alianza “no es ninguna puerta cerrada” para el Gobierno de México, que puede incorporarse si lo desea.
El encuentro de Miami se produce en medio de la guerra contra Irán lanzada el pasado sábado por Trump junto a Israel, que derivó en la muerte del ayatolá Alí Jameneí, y en medio de las crecientes tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético impuesto a la isla.
Aunque afirmó que ahora mismo está centrado en Irán, Trump subrayó ante sus aliados que el castrismo en Cuba está en “sus últimos momentos de vida” y que “pronto” llegará un cambio para la isla, que tendrá “una gran vida nueva”.
Según el estadounidense, él mismo y su secretario de Estado, Marco Rubio, están liderando las negociaciones con el Gobierno de La Habana después de que Washington anunciara aranceles para quienes suministren petróleo a la isla, un bloqueo energético que ha agravado la crisis social y económica del país caribeño.
El ‘Escudo de las Américas’ estará supervisado por Kirsti Noem, recientemente cesada como secretaria de Seguridad Nacional.
Su creación coincide con el objetivo plasmado en la estrategia de seguridad de Trump de convertir a Latinoamérica en una esfera de influencia de Washington, recuperando la llamada Doctrina Monroe, el principio de política exterior proclamado en 1823 bajo el lema “América para los americanos”.
Una de las grandes preocupaciones de Trump es precisamente la influencia de China en la región, que en la última década ha multiplicado su comercio e inversiones en Latinoamérica.
Trump, que ha presionado al Canal de Panamá para que se desvinculara de empresas de Hong Kong y sancionó a funcionarios chilenos por la posible construcción de un cable de fibra óptica con China, advirtió en la cumbre que “no permitirá la influencia extranjera”.
Dejó claro, no obstante, que no tiene ningún interés cultural en Latinoamérica, pues les dijo a los mandatarios que no tiene voluntad ni tiempo para aprender su “maldito idioma”, un desprecio al español que provocó algunas risas de los asistentes.