
Motjaba Jameneí fue elegido líder supremo de Irán hace una semana y hasta ahora solo se le ha visto en carteles y grafitis por las calles del país, en medio de las especulaciones sobre si resultó herido en la guerra.
No hay ni rastro del clérigo que decidirá el destino de la República Islámica y quizá el de Oriente Medio en los próximos años.
No se ha emitido un vídeo suyo, ni siquiera un audio, en un país que continúa siendo bombardeado a diario por Estados Unidos e Israel.
De hecho, su primer mensaje a la nación lo leyó el jueves una presentadora de la televisión estatal mientras se emitía una imagen de la bandera de Irán y una fotografía del nuevo líder.
En contraste con esa ausencia física, las calles de Teherán se han llenado de enormes carteles que muestran su retrato individual o junto a los de su asesinado padre, Alí Jameneí, y el fundador de la República Islámica, Ruhollah Jomeini.
En otros carteles su padre y antecesor en el cargo le pasa la bandera de Irán, en un simbólico mensaje de continuidad.
Sus retratos también abundan en las manifestaciones de estos días a favor de la República Islámica y en los funerales de los muertos en el conflicto.
Esta ausencia pública alimenta las especulaciones de si resultó herido en el ataque de Estados Unidos e Israel que puso fin a la vida de su padre, su mujer y un hijo el 28 de febrero pasado, el primer día de la guerra.
El Gobierno iraní ha desmentido que el nuevo líder esté herido; este sábado el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que “no tiene ningún problema”, pero al mismo tiempo la televisión estatal se ha referido a él como “veterano herido de guerra”.
Desde Estados Unidos se asegura que está “herido” y probablemente “desfigurado”, según el secretario de Guerra de ese país, Pete Hegseth.
“No sé siquiera si está vivo. Hasta ahora, nadie ha podido demostrarlo”, dijo por su parte este sábado el presidente estadounidense, Donald Trump.
El mandatario insistió en que ha escuchado que Jameneí “no está vivo”, pero acto seguido señaló que “si lo está, debería hacer algo muy inteligente por su país, y eso es rendirse”.
Su ausencia pública y las especulaciones sobre su estado de salud han alimentado la incertidumbre en la República Islámica, donde los partidarios de la teocracia iraní justifican esta falta de apariciones.
“No apareció en público porque lo quieren proteger ante las amenazas de Estados Unidos e Israel”, dice a EFE Hosein, un zapatero del norte de Teherán, mientras remienda bolsos.
Agrega que cree que Jameneí sí resultó herido en los ataques contra la oficina del líder supremo en la primera jornada de una guerra que ya va por su día 17 y por un numero de muertos que ya supera el millar.
“Pero no es nada grave y continuará con fuerza su labor”, sostiene Hosein.
Además, considera que será un buen líder porque “ha estado durante muchos años al lado de su padre y ha aprendido muchas cosas”, pero cambiará cosas en el país al ser más joven.
“Muchos dicen que podría ser el Mohamed bin Salmán (príncipe heredero saudí) de Irán y estoy de acuerdo con eso. Como es más joven, puede comprender mejor a las generaciones que reclaman mas libertades”, argumenta.
Por su parte, Mohamad, trabajador de una fábrica de productos de limpieza, dice a EFE que Motjaba Jameneí “aparecerá en el momento justo para dirigirse a la nación”.
Considera que sí resultó herido, “porque atacaron muchos sitios y varios de sus familiares han fallecido, pero no debe ser grave”.
Y, al igual que Hosein, sostiene que seguirá el camino de su padre, pero quizá con un toque más moderno porque es de otra generación. “La diferencia entre los dos líderes supremos es como la que hay entre nosotros y nuestros padres”, comenta.
Eso es lo que preocupa precisamente a los iraníes que quieren cambios políticos en el país y el fin de la República Islámica, es decir, que Motjaba Jameneí sea como su padre, que gobernó el país durante 36 años con férreo pulso.
“Va a continuar con la mano de hierro (de su padre) porque ahora hay más opositores y gente que se ha distanciado del sistema, y quiere controlarlo a la fuerza”, indica a EFE un residente de Teherán.