
Aunque históricamente ha sido casi imperceptible e irrelevante la aportación en votos del Partido del Trabajo (PT) a los triunfos de Morena, su traición en la votación del Plan B de la Reforma Electoral sí está mostrando graves consecuencias aritméticas hacia las elecciones intermedias de 2027.
Algo similar se le debe reprochar al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que antes se negó a apoyar también el Plan A de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Vayamos por partes, con cifras específicas.
Actualmente, el aval ciudadano que tiene la presidenta de la República ronda entre 70 y hasta 74 por ciento, de acuerdo con diversos estudios. Es el más alto que se ha registrado en la historia, desde que se hace en estas mediciones cotidianas a los jefes del Poder Ejecutivo Federal.
Sin embargo, de acuerdo con los consultores y dirigentes que están trabajando en la estrategia electoral del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ese apoyo a Claudia Sheinbaum no se ha transferido al partido, pues hay “focos rojos” ante la muy baja intención de voto, que en las más recientes mediciones reporta apenas 40 por ciento a favor de ese instituto político.
Es decir, a la fecha, es bajísima la potencial fuerza electoral que tiene el partido oficialista, a pesar de que la aceptación para la presidenta de la República está hasta las nubes. Parecería algo ilógico, pero por supuesto que no lo es, al ver decenas y decenas de ejemplos de pésimos, comportamientos personales e institucionales de legisladores, gobernantes, funcionarios y dirigentes de la Cuarta Transformación (4T) por todo el país.
A los integrantes del movimiento se les ha dicho cientos de veces que la ostentación de riqueza, el mal uso de recursos públicos, el comportamiento inmoral, la falta de principios y dar la espalda a los preceptos de “no mentir, no robar y no traicionar” es indispensable.
Sin embargo, muchos y muchas no hacen suficiente caso y con una manzana podrida que aparezca, se da por podrida toda la canasta de la 4T, ante toda la opinión pública. El efecto es devastador.
Y, en términos estructurales, un ejemplo superlativo de la mentira, el robo —pues se beneficia de los votos y luego incumple los acuerdos— y la traición es el PT. Este instituto político, creado por Carlos Salinas de Gortari en la década de 1980 para simular una oposición de izquierda, impidió, con su voto en contra del Plan B de la Reforma Electoral, que la consulta sobre la revocación de mandato presidencial se realizara el mismo domingo de las elecciones intermedias. De ese modo, le quitó a la presidenta la posibilidad de aparecer en la boleta junto con el resto de los cargos de elección popular.
Se anuló para este 2037 ese derecho de los mexicanos, de decidir si sigue o no la presidenta. Con los niveles de popularidad de Sheinbaum, por supuesto que iba a triunfar el SÍ.
Con su voto en contra, el PT, junto con el PRIAN, también le puso una mordaza a Claudia Sheinbaum para ir al encuentro del Pueblo de México.
Sin esa posibilidad, legal, genuina y legítima, de la presidenta de refrendar su liderazgo social ante los ciudadanos en 2027, se le han apretado ahora las cosas a su partido y a sus aliados, que tienen apenas 40 por ciento de intención del voto.
Las encuestas en algunos estados en que también habrá elecciones a la gubernatura han encendido los “focos rojos”:
Guerrero en donde, además, Félix Salgado Macedonio se ha porfiado en suceder a su hija Evelyn en la jefatura del Ejecutivo.
Zacatecas, en donde los Monreal se sienten dueños y están empecinados en que uno más de la familia quede a cargo.
Colima, en donde está muy grave la inseguridad, al igual que en Michoacán. Los dos son territorios difíciles para Morena.
O San Luis Potosí, en donde gobierna el Verde, pero el actual mandatario se empeñan en dejar a su esposa en el cargo.
Esos son algunos ejemplos de “focos rojos” y probables derrotas cantadas para el Movimiento, si no llega a buen puerto en las negociaciones internas.
De ahí que haya deba ir con los y las mejores, en las 17 gobernaturas, en los 680 ayuntamientos en juego —217 son poblanos—, en las 500 diputaciones federales que se renovarán y en las mil 088 curules locales en disputa.
Por supuesto, luego de su traición, el PT no irá en alianza en Puebla para las 217 alcaldías con Morena, y su destino parece solamente uno: el basurero de la historia.