
El día de hoy hablaremos de uno de los rubros de los que casi todas las personas resaltan en un proceso electoral, pues se toma como uno de los datos duros que se logran al término de la jornada electoral, se trata de la participación ciudadana.
Cuando se cierran las casillas, el domingo en el que se llevan a cabo las votaciones, los trabajos en materia de estadística empiezan a funcionar, y uno de los elementos que destaca es el de qué tanto porcentaje de participación hubo al momento de ejercer el voto y, consecuentemente, conocer también cuánto abstencionismo se presentó durante la jornada electoral.
Es pertinente recordar que la participación ciudadana implica la intervención de las personas con calidad de ciudadanas/os en la toma de decisiones, tal y como sucede con la elección de las personas que ocuparán un cargo público. Aunado a lo anterior, este tipo de participación está ligada a fundamentar la legitimidad de un proceso y, por lo tanto, fortalecer el consenso de una población que participa de manera activa.
Fomentar la participación de la ciudadanía, para que el día de la jornada electoral acuda a su casilla a emitir su voto, implica un trabajo previo por parte de las instituciones electorales, tanto locales como a nivel nacional, mismo que consiste en la difusión de la información, así como en el fortalecimiento de la educación cívica, que conlleva una labor permanente por parte de los organismos electorales.
Lo anterior implica que, cuando no hay un proceso electoral vigente, las personas que laboran en las instituciones electorales, tienen la tarea de sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia que tiene su voto, así como la trascendencia que implica su participación el día de la jornada; sin embargo, no solamente se trabaja con personas que han alcanzado la mayoría de edad y que consecuentemente tienen la ciudadanía reconocida, pues también se trabaja con personas a edades muy tempranas, para fortalecer el conocimiento sobre sus derechos político-electorales.
Es importante hacer mención de que deben existir condiciones para que la participación ciudadana prospere, tales como la difusión de información, que permita que las personas conozcan de los procesos (eso conlleva la traducción de los contenidos a las lenguas maternas de los territorios donde se trabaje), los canales institucionales que permitan el desarrollo de tal actividad y, un punto clave, la confianza de la ciudadanía hacia las instituciones democráticas, pues las personas necesitan tener la certeza de que cada uno de los votos emitidos, será respetado y tomado en consideración en la declaración del resultado final, incluso necesitan la certeza de que, cuando hayan optado por anular su voto, esa forma de manifestación de su voluntad, también será respetada en el cómputo final.
De esta manera, el trabajo de generar vínculos que fortalezcan la confianza entre la ciudadanía y las instituciones encargadas de la organización de las elecciones, es una tarea permanente, que no solo funciona en los años donde se gesta un proceso electoral; además, esa construcción de confianza tiene como efecto, incentivar la participación de la ciudanía en las jornadas electorales, fortaleciendo así la vida democrática de nuestro país.