
Treinta y dos años después, el de Diego Maradona sigue siendo el cuarto y último caso de dopaje en una fase final mundialista, pese a que los controles se han incrementado de forma exponencial.
La FIFA introdujo los controles antidopaje en 1966, pero hasta 1974 no se dio el primer caso en una Copa del Mundo y, desde entonces, tan sólo en otras tres ocasiones ha habido controles positivos.
El primero fue el haitiano Ernst Jean-Joseph, en el Mundial de Alemania 1974. El mediocentro pelirrojo y mulato dio positivo por efedrina -adujo que tomó unas pastillas para el asma-, tras el partido contra Polonia, pero no fue sancionado por la FIFA.
La sanción se la impuso el dictador Jean Claude Duvalier, que dos días después le reclamó de vuelta al país antillano: la policía haitiana le sacó a golpes del hotel a la vista de la prensa internacional, le introdujo en un automóvil y le llevó al aeropuerto, de vuelta a su país para rendir explicaciones.
Cuatro años después, fue el escocés Willy Johnstone el que dio positivo por fencamfamina -recuperador de la fatiga- tras el partido contra Perú del Mundial de Argentina’78.
El habilidoso extremo no tenía que pasar el control en un principio, pero Archie Gemmill, quien debía hacerlo, estaba severamente deshidratado. Johnstone dio positivo y sus excusas (“no pude doparme porque jugué el peor partido de mi carrera internacional”, dijo) no fueron suficientes ni para la federación escocesa, que lo envió de vuelta al Reino Unido.
Un español, el barcelonista Ramón María Calderé, fue el protagonista del tercer caso de la historia de los Mundiales, al dar positivo por efedrina durante el Mundial de México’86.
Un jarabe que le había recetado un médico de la FIFA fue el causante, pero demostrada la inocencia del jugador, la sanción quedó en un partido de suspensión y una multa de 25.000 francos suizos (unos 9.000 euros) a la Federación Española, por no habérselo administrado 72 horas antes del partido frente a Irlanda de Norte, el plazo indicado.
Sin duda, el más conocido de todos es el de Diego Armando Maradona, positivo por cinco sustancias derivadas de la efedrina, tras el encuentro contra Nigeria del Mundial de Estados Unidos’94. Expulsado del Mundial y suspendido durante 15 meses, fue el último encuentro del ‘Pelusa’ con la Albiceleste.
Desde entonces, no ha habido más positivos, pese a que la frecuencia y cantidad de los controles ha aumentado. Se calcula que unos 12.000 controles, con muestras antes y durante la competición.
En el Mundial 2026, teniendo en cuenta que en Catar, con 32 equipos, se tomaron unas 3.000 muestras biológicas, la cifra con 48 selecciones podría alcanzar las 4.500 en la Copa del Mundo norteamericana.