Busca vida bajo tierra 13 días después de la riada en Nepal

El "hombre De Los Túneles" Busca Vida Bajo Tierra 13 Días Después De La Riada En Nepal

A Arnold Dix lo conocen como “the tunnel guy”, el hombre de los túneles, el experto australiano al que llaman cuando las cosas se complican bajo tierra y que, tras ayudar a rescatar a 41 trabajadores atrapados durante 17 días en el Himalaya indio en 2023, ha llegado a Nepal para enfrentarse a una situación que asegura no haber visto jamás.

“Esto es completamente diferente a cualquier operación de la que tenga conocimiento en la historia del mundo. Sé que es una afirmación enorme, pero nunca había intentado lanzar un rescate en un túnel que no se ha derrumbado pero está lleno de barro, rocas y escombros”, explicó Dix a EFE.

“Es como al revés. Todo es diferente. Los túneles están en buenas condiciones, pero están llenos de roca, barro y agua”, resumió el australiano.

Las riadas del 26 de agosto destruyeron además las carreteras de acceso a varias centrales hidroeléctricas. “No tenemos acceso porque las carreteras han quedado destruidas. Es capa tras capa de dificultad”, explicó Dix.

Durante la primera semana, una de sus tareas fue ayudar a identificar zonas subterráneas capaces de sostener la vida.

“Lo que podemos ver a partir de ese análisis es que hay bolsas bajo tierra donde las personas tendrían suficiente aire, tendrían agua y podrían incluso tener algo de comida, no mucha, pero algo de comida. Así que técnicamente podrían sobrevivir”, explicó el experto.

El viernes, dos trabajadores de la central hidroeléctrica Trishuli 3A fueron rescatados con vida nueve días después de la riada.

“Fue la prueba de que lo que esperábamos era correcto, que habría bolsas donde las personas podrían estar vivas”, afirmó Dix.

El australiano trabaja ahora en otro proyecto cerca de la frontera con China.

“No sabemos si hay alguien vivo ahí dentro y no podemos saberlo porque todo fue destruido. La central ha desaparecido, no hay nada en la superficie, pero sabemos que bajo tierra hay un gran espacio donde están las turbinas y otros equipos que todavía podría sostener vida”, explicó.

Un agujero del tamaño de una persona

“No tenemos que hacer nada demasiado exótico. Lo que tenemos que hacer es cavar”, explicó el australiano.

Como el túnel continúa en buenas condiciones bajo el material acumulado, los equipos avanzan por un conducto apenas del tamaño de una persona excavado junto a su antiguo techo, en busca de zonas donde el barro y los escombros no hayan ocupado todo el espacio y pueda conservarse aire.

“La mayor dificultad es conseguir que la gente crea, porque vivimos en un tiempo en el que las malas noticias son muy populares”, explicó Dix a EFE.

“Los seres humanos tienen una capacidad extraordinaria para sobrevivir y sabemos que las personas que están atrapadas, si están vivas, querrán vivir. Y eso es lo más importante”, añadió.

“El negocio de los milagros”

El rescate de Silkyara hace casi tres años dejó a Dix una máxima que ha vuelto a repetir durante las operaciones en Nepal, no confundir lo improbable con lo imposible.

“Dicho de otra manera, estoy en el negocio de los milagros. No hay nada malo en eso porque la historia ha demostrado que, de vez en cuando, cuando las personas están decididas a conseguir lo que parece imposible, deja de ser imposible”, afirmó Dix.

Pero esa posibilidad depende, para el australiano, de continuar buscando.

“Si abandonas, si pierdes tu humanidad, si olvidas cómo deben tratarse los seres humanos unos a otros, si te fías de lo que ChatGPT te dice sobre las probabilidades, entonces paras y ChatGPT acaba teniendo razón”, explicó.

“Pero si continúas, hay una posibilidad. No diré que una buena posibilidad. Hay una posibilidad de desafiar las probabilidades. Ya lo hemos hecho antes y estamos planeando hacerlo otra vez. Y lo hicimos hace apenas 48 horas. Así que continuemos”, añadió Dix.

No hacer preguntas

Dix no habló con los dos trabajadores rescatados de Trishuli 3A.

“Después del trauma por el que han pasado, no quiero añadir nada más. Han estado desconectados del mundo entero y todo lo que conocían ha cambiado irreversiblemente. Quizá ya no tengan familia”, explicó el australiano.

“Lo último que necesitan es un viejo desconocido con barba haciéndoles preguntas. No les preguntaré nada. Simplemente les dejaré volver a su vida”, añadió Dix.

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