
Si bien Puebla presume una de las tasas de desocupación más bajas en el país, los indicadores de calidad laboral no arrojan resultados positivos en la entidad que ocupa el segundo lugar en condiciones críticas de ocupación.
De acuerdo al análisis de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), realizado por la organización Pulso Puebla, respecto a condiciones críticas de ocupación (TCCO), Puebla con el 45.7% ocupa el segundo lugar nacional, solo detrás de Chiapas (50.5%).
En contraste, entidades como Baja California Sur (22.8%) y Nuevo León (23.4%) presentan menos de la mitad de precariedad que la entidad poblana.
Además de que el ingreso por hora trabajada en Puebla es sustancialmente menor al nacional, la brecha salarial entre hombres y mujeres trabajadores es aún mayor.
En Puebla, por cada hora trabajada, un hombre gana 55.53 pesos y una mujer 50.02 pesos, es decir, los hombres ganan 11.0 % más que las mujeres por la misma hora de trabajo, mientras que a nivel nacional esa brecha es de solo 3.4 por ciento.
Esto significa que, en Puebla, la desigualdad salarial por el mismo tiempo trabajado es tres veces mayor que el promedio del país.
Otro aspecto relevante es que Puebla mantiene altos niveles de informalidad y precariedad laboral en el segundo trimestre de 2026.
Con 70.3 por ciento, Puebla ocupa el séptimo lugar nacional con mayor informalidad, superada por Oaxaca (80.1%), Guerrero (77.6%), Chiapas (76.9%), Tlaxcala (72.0%), Hidalgo (72.0%) y Michoacán (71.3%).
En cuanto a cobertura de derechos laborales básicos, solo el 24.2 % de los ocupados en Puebla cuenta con acceso a instituciones de salud, frente al 39.2% nacional; únicamente el 40.6% de los trabajadores subordinados y remunerados posee un contrato; menos de la mitad, es decir el 49.0% de los asalariados poblanos, goza de prestaciones, mientras que el 50.7% no recibe ninguna prestación, muy por encima del 30.5% nacional sin prestaciones
En conclusión, los resultados confirman que Puebla ha logrado mantener una elevada ocupación laboral y una desocupación muy baja, pero los desafíos actuales están relacionados con la calidad de los empleos generados.
La alta informalidad (70.3%), los ingresos por hora muy por debajo de la media nacional (53.24 vs 70.26 pesos), las condiciones críticas que afectan a casi la mitad de los trabajadores, y la carencia de derechos básicos como salud, contrato y prestaciones, limitan severamente la capacidad de las familias para mejorar sus condiciones de vida y representan un freno para la competitividad económica del estado.
La evidencia señala que el desafío ya no consiste únicamente en generar empleo, sino en impulsar empleos formales, productivos y bien remunerados que permitan transformar el crecimiento económico en bienestar para la población, consideró Pulso Puebla.