
Al menos 19 niños murieron y 49 resultaron heridos en Yemen entre el 1 de agosto y el 9 de septiembre, a medida que se intensificaba la violencia en todo el país, en un contexto en el que más del 80 % de las víctimas infantiles se debieron a ataques aéreos, bombardeos o drones, según informó este miércoles Save the Children.
La organización señaló que las víctimas infantiles formaban parte de un total de 117 civiles fallecidos y 206 heridos durante ese periodo.
Al menos 175 víctimas se registraron en una sola semana, del 3 al 9 de septiembre, entre ellas 43 niños, lo que supone la cifra semanal más alta de víctimas infantiles registrada por Save the Children en los últimos 12 meses.
Al menos 28 niños han sido derivados a Save the Children para recibir tratamiento médico vital, según la organización.
La organización advirtió además en una nota que las familias de desplazados que están llegando a los centros de acogida lo hacen con escasas pertenencias y a unos lugares que ya funcionaban por encima de su capacidad.
Save the Children señaló que a la reciente ola de violencia se están sumando brotes de sarampión, diarrea acuosa aguda y cólera, así como un periodo de fuertes lluvias y crecidas repentinas, lo que amenaza con agravar la crisis humanitaria de Yemen.
Según la ONG, 22,3 millones de personas, entre ellas 12,2 millones de niños, necesitan asistencia humanitaria y protección este año, mientras que el plan de respuesta de la ONU para 2026 solo cuenta con un 20 % de la financiación necesaria.
El conflicto armado en Yemen, que en 2022 quedó pausado tras un alto el fuego mediado por Naciones Unidas, se reactivó con toda su virulencia en las últimas semanas, después de que en abril Arabia Saudí, que participa en el conflicto como principal valedor del gobierno reconocido internacionalmente, atacara el aeropuerto de Saná para impedir el aterrizaje de un avión iraní.
Hace menos de una semana, el grupo insurgente de los hutíes, respaldados por Teherán y que controlan la capital Saná y amplias zonas del norte y el noroeste del país desde 2014, lanzó una ofensiva sobre la costa del mar Rojo en dirección al estratégico estrecho de Bab el Mandeb, que les ha llevado a controlar toda la provincia de Al Hudeida, la ciudad de Moca y varias islas claves en el mar Rojo.