¿Cómo nació el mazapán ‘de la Rosa’? La historia detrás del icónico dulce

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El mazapán ‘De la Rosa’ es uno de los dulces más emblemáticos y queridos en México. Su suave textura y delicioso sabor a cacahuate han conquistado el paladar de millones de personas por generaciones.

Pero, ¿cuál es la historia detrás de este dulce icónico? Todo comenzó en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, con la visión y esfuerzo de una familia que buscaba mejorar su situación económica.

La historia familiar de mazapanes de la Rosa

Don Jesús Michel González y su esposa Elvira Velasco Rolón, padres de trece hijos, necesitaban generar más ingresos para mantener a su numerosa familia. Fue así como decidieron abrir una tienda de dulces típicos en Guadalajara.

Entre los productos que ofrecían estaba una masita hecha a base de cacahuate y azúcar, que con el tiempo se convertiría en el famoso mazapán que todos conocemos hoy.

Inicialmente, el mazapán no tenía el nombre ni el reconocimiento actual. Se vendía bajo una marca diferente y no contaba con un empaque distintivo. Sin embargo, este pequeño negocio familiar, impulsado por la necesidad y el trabajo en equipo, fue creciendo poco a poco.

¿Cuál es el origen del nombre ‘De la Rosa’?

El mazapán se comercializaba bajo una marca llamada ‘Conitas’, y se envolvía en un llamativo papel dorado que captaba la atención de los compradores. Sin embargo, en la década de 1950, el gobierno mexicano comenzó a exigir que los productos incluyeran una marca registrada, dirección y teléfono en su empaque. Esto obligó a Don Jesús a replantear el diseño de su producto y buscar un nuevo nombre.

En ese momento, decidió añadir tres fresas como logo a su producto. Sin embargo, se encontró con un problema legal: ya existía una fábrica de dulces llamada ‘El Cerezo’, que utilizaba tres cerezas en su empaque.

A pesar de las diferencias visuales entre las fresas y las cerezas, los abogados de ‘El Cerezo’ argumentaron que los logos podían causar confusión entre los consumidores.

En lugar de involucrarse en una disputa legal, Don Jesús pidió terminar el lote de papel dorado que ya tenía antes de cambiar el diseño. Durante ese tiempo, buscó un nuevo nombre para su producto.

La inspiración llegó de manera inesperada cuando, mientras conducía su automóvil, escuchó en la radio un anuncio que decía: “Guadalajara, ciudad de las rosas”. En ese momento, decidió que el logo perfecto para su dulce sería una rosa.

El pueblo bautiza el mazapán

Una vez que el mazapán comenzó a comercializarse con el nuevo logo de la rosa, algo curioso sucedió. Los clientes que acudían a la tienda a comprar mazapanes empezaron a pedir específicamente “el de la Rosa”.

Si les ofrecían otro producto, rápidamente corregían al vendedor: “No, no, el de la Rosa”. Fue entonces cuando Don Jesús se dio cuenta de que el público ya había adoptado un nombre y lo había hecho suyo

Esta conexión especial entre el pueblo y el mazapán fue clave para el éxito de la marca pues dejó atrás el nombre de ‘Conitas’ para crear una nueva presentación. Don Jesús se encargó de registrar rápidamente la marca ‘de la Rosa‘, asegurando que su producto quedara ligado para siempre a ese nombre tan significativo.

Por ello es conocida su frase: “el mazapán es un dulce para el pueblo y el pueblo fue el que le puso el nombre”.

¿Cuál es la receta del mazapán ‘de la Rosa’?

La receta del mazapán fue una creación ingeniosa de Don Jesús. Originalmente, se inspiró en el mazapán español, hecho a base de almendra. Sin embargo, al darse cuenta de que la almendra era un ingrediente costoso y poco accesible en México, decidió sustituirla por cacahuate.

Gracias a sus conocimientos de química, logró desarrollar una fórmula que mezclaba cacahuate tostado con azúcar molida a la perfección, creando ese sabor inconfundible que caracteriza al mazapán ‘De la Rosa’.

El proceso de producción del mazapán también era muy particular. El cacahuate se tostaba cuidadosamente y se le retiraba la cutícula rojiza para evitar cualquier sabor amargo. Además, el azúcar se molía hasta alcanzar un tamaño de partícula de entre 16 y 18 micras, lo que garantizaba una textura suave y cremosa.

Un detalle interesante es que aproximadamente el 20% del cacahuate se deja molido de manera más gruesa, para que los consumidores puedan sentir pequeños trozos de cacahuate en cada bocado, añadiendo una textura única al dulce.

Creditos: Excelsior

Foto: Excelsior

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