¿Cuántos litros de agua ha consumido ChatGPT por imágenes Ghibli?

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El uso de inteligencia artificial para la generación masiva de contenido visual en redes sociales ha desatado una alerta ambiental. 

Esta es la cantidad de litros de agua que se han gastado en ChatGPT por culpa de imágenes Ghibli

En menos de una semana, la viralización de imágenes creadas con ChatGPT al estilo del estudio japonés Ghibli provocó un consumo estimado de más de 216 millones de litros de agua, según reportes basados en datos académicos y de la propia plataforma desarrollada por OpenAI.

Este fenómeno, impulsado tras el lanzamiento de la nueva versión del generador de imágenes de ChatGPT el pasado 25 de marzo, expone el impacto ambiental de tecnologías emergentes que, aunque accesibles y populares, requieren una infraestructura energética y de enfriamiento que demanda recursos naturales a gran escala.

La cifra es preocupante. De acuerdo con estimaciones realizadas por la Universidad de Colorado Riverside y la Universidad de Texas Arlington, cada imagen generada por IA puede implicar un gasto de entre 0.5 y 2 litros de agua, dependiendo de las condiciones del centro de datos y la eficiencia energética del sistema.

Al multiplicar ese rango por los millones de solicitudes registradas por la tendencia del estilo Ghibli, el resultado ha sido un uso desmedido de agua potable, comparable al consumo semanal de una ciudad mediana. 

Esto plantea una discusión urgente sobre los costos ocultos de la inteligencia artificial en términos ecológicos y la necesidad de implementar límites y regulaciones en el uso recreativo de estas plataformas.

El colapso de ChatGPT revela límites operativos y ambientales

La saturación de la plataforma de OpenAI fue confirmada por su propio CEO, Sam Altman, quien señaló en redes sociales que las “GPU se estaban derritiendo” por la carga de trabajo. 

Esto obligó a la empresa a imponer restricciones temporales en el generador de imágenes, suspendiendo su uso para cuentas gratuitas.

Si bien el enfoque mediático estuvo inicialmente en la sobrecarga del sistema, la conversación pronto se trasladó al impacto ambiental, particularmente el consumo de agua en los centros de datos. 

Estos recintos utilizan sistemas de refrigeración a base de agua para evitar el sobrecalentamiento de los procesadores, lo que convierte cada interacción digital en un proceso con huella hídrica.

Aunque muchos de los contenidos generados se comparten como entretenimiento efímero en redes sociales, la infraestructura que los sostiene tiene efectos reales sobre los recursos naturales. 

La cifra de 216 millones de litros de agua utilizada en solo cinco días, exclusivamente por esta tendencia, ejemplifica un patrón de consumo tecnológico que no es sostenible a largo plazo.

Además del uso de agua, el crecimiento exponencial de la IA implica también un aumento en la demanda energética. 

El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que el consumo eléctrico de los centros de datos relacionados con IA podría triplicarse para 2028, si no se establecen límites operativos o mejoras tecnológicas significativas.

¿Cuánto cuesta una imagen viral? 

El caso de las imágenes estilo Ghibli también ha revivido el debate sobre la utilidad real de muchas de estas tecnologías en su uso cotidiano. 

Si bien permiten creatividad y participación cultural, los costos ecológicos no siempre están en proporción con los beneficios obtenidos, especialmente cuando el contenido se limita a publicaciones breves sin un propósito funcional o educativo.

El uso de inteligencia artificial para replicar estilos artísticos, como el del reconocido Studio Ghibli, también genera tensiones éticas. 

La comunidad de artistas ha manifestado su rechazo a estas imitaciones automatizadas, recordando la postura crítica de Hayao Miyazaki, fundador del estudio japonés.

 “Siento profundamente que es un insulto a la vida misma”, dijo el animador en 2016, refiriéndose a la posibilidad de que la IA reemplazara la creatividad humana.

Aunque OpenAI no ha emitido una postura específica sobre el impacto ambiental de esta tendencia, la comunidad científica y tecnológica ha comenzado a exigir mayor transparencia en los consumos energéticos y de agua de sus sistemas. 

Sin estos datos, advierten los expertos, es difícil desarrollar políticas públicas o estándares internacionales que promuevan el uso responsable de la tecnología.

Crédito: Dinero en Imagen

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