
La pista de que el fuego que arrasó en Nochevieja un bar en la estación de esquí suiza de Crans Montana partió de luces de bengalas colocadas en botellas de champán es la más verosímil para explicar el origen el incendio, dijo hoy la fiscal Beatrice Pilloud.
Estos elementos pirotécnicos “se acercaron demasiado al techo, que se encendió muy rápido y de manera general”, señaló la fiscal general del cantón de Valais (al que pertenece Crans Montana) en una rueda de prensa.
Explicó que se está siguiendo esta pista, que no es definitiva a cien por cien, tras el análisis de vídeos tomados con teléfonos de personas que se encontraban en el local siniestrado, así como por los testimonios de supervivientes y las audiciones a los dos responsables del establecimiento.
Ambos explicaron la configuración interior del local, los trabajos que se habían realizado en éste y su capacidad, que no fue precisada por la fiscal.
No obstante, indicó que será muy difícil establecer el número exacto de personas que se encontraban allí cuando ocurrió el incendio, ya que un bar es un lugar del que la gente entra y sale de forma continúa.
Asimismo, señaló que los gerentes del bar han declarado en calidad de testigos y que dependerá de lo que salga a relucir en las investigadores si mantienen esta condición procesal o se les abre una investigación penal.
El material del techo del bar era espuma acústica, altamente inflamable y razón por la que las llamas se propagaron tan rápidamente, y se indagará si esto era conforme a los reglamentos vigentes.
Sobre los heridos, el comandante de la Policía del cantón de Valais, Frederic Gisler, dijo que son 119 y no 115 como se había indicado anteriormente.
Los cuatro adicionales han sido personas que se han presentado de forma espontánea en hospitales tras haberse dado cuenta de que las heridas que habían sufrido durante el incendio y que pensaron que eran leves, en realidad son más serias de lo que parecían.
De los heridos, 71 son de nacionalidad suiza, 14 franceses, 11 italianos, 4 serbios, un belga, un luxemburgués, un polaco, un portugués, mientras que del resto se desconoce aún la nacionalidad.
Además, de los 119, 113 han sido identificados plenamente y todavía se indaga sobre los otros seis.
Las autoridades cantonales indicaron que “el proceso de identificación de los cadáveres sigue sin descanso” y que con ese fin se han movilizado a cuarenta expertos de todo el país.
“Pero el protocolo estándar a nivel internacional toma tiempo”, se indicó.