CEPOSAMI, la estrategia clave

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UNICEF refiere que en México, 50% de las niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 11 años son usuarios directos de la internet y en el caso de los adolescentes de 12 a los 17 años, entre un 80 y un 94 por ciento consumen los contenidos digitales desde una computadora o un celular, en promedio se pasan de 4.2 horas diarias frente a una pantalla.

El Sistema de Desarrollo Integral para la Familia en Puebla entregó a los poblanos su primer informe de actividades de la mano de su presidenta honoraria la Sra. Ceci Arellano, quien a través de un mensaje claro y ágil, presentó los avances logrados y los compromisos alcanzados en este primer ciclo.

Acciones puntuales en la atención a personas adultas mayores, el acompañamiento y apoyo a mujeres, los servicios de salud y cuidados de infantes y la protección a seres sintientes son pilares del reporte, sin
embargo, la también empresaria ha puesto atención y empeño muy especial a una estrategia sin precedente en la historia de los sistema DIF en Puebla y en todo el país.

Por su oportuna llegada y operación, es una joya de atención pública.

El Centro Poblano de Salud Mental Integral (CEPOSAMI) es el modelo de atención público-social más eficaz y oportuno que opera para la protección emocional de niños, niñas y adolescentes en todo el
territorio nacional.

Los datos confirman que como nunca, las nuevas generaciones en México y en el mundo viven sometidas a una grave exposición de pantallas, plataformas, aplicaciones y contenidos digitales que lejos de
orientar, someten y vulneran la salud física y mental de nuestros menores.

En los últimos 10 años la conducta de los infantes y jóvenes se ha visto alterada por prácticas que se impulsan desde la internet; el acoso, la propagación de contenidos violentos, los retos virales, el chantaje, el hostigamiento y la misma presión social que los mismos menores ejercen entre si, están motivando una severa degradación de su salud mental y emocional.

La UNICEF refiere que en México, 50% de las niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 11 años son usuarios directos de la internet y en el caso de los adolescentes de 12 a los 17 años, entre un 80 y un
94 por ciento consumen los contenidos digitales desde una computadora o un celular.

La gravedad de esta práctica común en nuestra sociedad es que nuestros menores de edad están pasando cada vez más tiempo frente a una pantalla. Un estudio de la  Revista de Psicología Clínica con
Niños y Adolescentes  reveló que los menores de edad en México pasan entre tres a cuatro horas diarias consumiendo contenidos en computadoras y dispositivos móviles.

Esta práctica sin control ni supervisión adecuada de los padres o tutores está arrojando ya severos daños emocionales en millones de menores de edad que no son conscientes de la gravedad en la destrucción cognitiva a la que están sujetos.

El reporte mundial sobre felicidad 2026 confirma que los niños, adolescentes y jóvenes vienen experimentando con cada vez más fuerza el deterioro de su salud emocional; la investigación desarrollada por la ONU y la empresa global de análisis Gallup confirman que en los último 15 años la internet y las redes sociales han provocado que niños, adolescentes y jóvenes sean cada vez menos “felices”.

Profundizando en las razones, los menores adictos a la internet y sus contenidos de alto riesgo aseguran sentirse más vulnerables, más solos y con cada vez más desesperanza sobre su futuro cuando apagan computadoras o celulares.

Este problema de salud pública no es privativo solo de México, en el mundo entero toda las naciones han comenzado a enfrentar cascadas de diagnósticos que confirman el daño a la salud mental de sus niños y
adolescentes.   

El dilema se agrava cuando ha quedado confirmado que los presupuestos públicos no alcanzan para atender a millones y millones de menores de edad enfermos de depresión, ansiedad y déficit de
atención. 

No es casualidad que desde el gobierno federal, la presidenta Claudia Sheinbaum ha ordenado impulsar el modelo CEPOSAMI y buscar aliados en los diferentes estados que quieran replicar el modelo más
eficaz para la atención y contención de estas enfermedades mentales y emocionales.

La encomienda la tiene ya la también poblana María del Rocío García Pérez, titular del Sistema Nacional DIF quien desde ya ha comenzado a buscar aliados en todo el país.

Durante el primer informe de la Sra. Ceci Arellano presidenta del sistema estatal DIF en Puebla, el ejecutivo Alejandro Armenta afirmo el esfuerzo desarrollado por cientos de personas en todo el estado es la verdadera expresión del humanismo en todo gobierno.

Sin embargo y más allá del significado asentado en la constitución, el humanismo institucional a decir del gobernador Armenta, significa el amor, la ética, la solidaridad, la protección, la justicia y la protección
que solo las mujeres pueden y saben dar sin condiciones.

Hoy el DIF estatal cumple su primer año de trabajo en esta administración y más allá de las decenas de miles de atenciones, apoyos, alimentos que a diario otorga a la población más vulnerable, el sistema ha comenzado a incidir y actuar de manera estratégica en uno de los flagelos más serios de la humanidad: la salud mental de las nuevas generaciones.

Esta claro, el DIF en Puebla ha puesto sobre la mesa, una de las acciones públicas más efectivas no solo de la república mexicana, sino de América Latina.

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