
La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad Iberoamericana Puebla, convocan a la 1a. Cátedra Interuniversitaria de Paz denominada “Las universidades como infraestructura para la paz”, que se desarrollará el 29 del presente mes y con ello, reflejar que no solo las instituciones educativas son espacios de enseñanza profesional, sino también de encuentro crítico, investigación, diálogo social y comunitaria.
Valente Tallabs, profesor de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la UPAEP, manifestó que esta iniciativa nace de la convicción de que las universidades deben participar de manera activa en temas que a todos competen como lo es la constitución de paz.
“La paz hay que verla no solamente como una ausencia de violencia, sino más bien como un proceso de construcción cotidiana que requiere sobre todo la paz positiva de educación, justicia e investigación académica y el compromiso con la dignidad humana”, comentó.
Enfatizó que ante la inseguridad y violencia que se presenta en el país y en el mundo, así como la polarización, el deterioro de convivencias a nivel social, las universidades tienen la responsabilidad de formar personas capaces de comprender estos conflictos que nos aquejan, pero también darles herramientas para transformarlos de manera ética, tranquila y no violenta.
Luz Anyela Morales Quintero, profesora-Investigadora de la Facultad de Derecho de la BUAP, manifestó que esta primera cátedra tiene el objetivo de crear espacios y oportunidades para que entren todos, a través del conocimiento, se pueda contribuir la ansiada paz.
Explicó que, de acuerdo al indice de paz del Instituto para la Economía y la Paz, Puebla ocupa el lugar 13 entre 32 entidades federativas en algunos indicadores en paz negativa, en cuanto a paz positiva esta en el lugar 31 de 32.
Por último, Tadeo Luna de la Mora, responsable del Laboratorio de Innovación para la Paz y la Reconciliación del Sistema Universitario Jesuita IBERO Puebla, señaló que la academia no puede ser solo un espectador silencioso, ya que la realidad indica que se debe salir de los salones de clase.