
Las fachadas y las cubiertas del Palacio Farnese de Roma, sede de la Embajada de Francia en Italia y joya de la arquitectura del Renacimiento, han recuperado su esplendor original tras concluir una restauración integral de cinco años, informaron este viernes las instituciones responsables.
La campaña, que comenzó en 2021 y ha supuesto una inversión de 8,5 millones de euros, ha servido además para desvelar detalles inéditos sobre su proceso de construcción, ejecutada en el siglo XVI por maestros como Antonio da Sangallo, Jacopo Vignola, Giacomo Della Porta y Miguel Ángel Buonarroti.
En el acto oficial de presentación, la embajadora de Francia en Italia, Anne-Marie Descôtes, calificó el inmueble —que aloja la delegación diplomática francesa y la Escuela Francesa de Roma desde hace siglo y medio— como “un patrimonio italiano de valor universal y excepcional”, y ensalzó la cooperación técnica bilateral entre italia y Francia.
El proyecto, financiado por los ministerios franceses de Asuntos Exteriores y de Educación Superior e Investigación, se dividió en cuatro fases sucesivas para que el edificio pudiera continuar habitado y en pleno funcionamiento.
A través de los andamios, un comité científico de expertos italianos y franceses localizó trazos geométricos preparatorios y retoques cromáticos originales en tonos ocre y rojo que permanecían ocultos bajo los residuos de la polución en las fachadas laterales.
“Hemos descubierto que cuando los ladrillos no tenían las dimensiones exactas para lograr un dibujo perfecto, los constructores realizaban trazos preparatorios sobre la marcha, casi como marcas de lápiz”, explicó en una entrevista con EFE el arquitecto del Estado francés Matthieu Bourez, director de las obras por la parte francesa.
Esta policromía, que apenas se intuía en la plaza principal tras una intervención en el año 2000, se ha descubierto ahora en las calles de los Farnesi y del Mascherone, ennegrecidas por la contaminación acumulada durante décadas.
La cercanía a los paramentos permitió también catalogar los relieves con cabezas de león diseñados por Miguel Ángel, tras descubrir que cada uno de estos elementos escultóricos tenía rasgos únicos.
Hallazgos en el jardín
La restauración sirvió asimismo para limpiar y consolidar el muro de cerramiento del jardín perimetral, un elemento estructural básico que no recibía una intervención científica desde la década de 1930.
Los trabajos en esta zona desvelaron huellas de antiguas puertas para carruajes, ventanas y accesos cegados que confirman la fisonomía real del recinto durante el siglo XVI, cuando las obras de fábrica se prolongaron durante más de 70 años.
“Los planos de la época demuestran que este espacio no se concibió originalmente como un jardín, sino como un área de obra pura, un centro logístico con edificaciones auxiliares adosadas a las murallas para introducir los materiales”, apuntó Bourez.
El director técnico destacó que la monumentalidad del edificio supuso el mayor desafío para los operarios: “Desde el suelo se aprecia su magnitud, pero es al subir al andamiaje cuando entiendes su verdadera proporción: el palacio tiene tres plantas, pero cada nivel cuenta con diez metros de altura”, detalló.
La intervención se alineó con criterios de sostenibilidad ambiental mediante el uso de paneles de corcho natural para el aislamiento térmico de los bajocubiertas y la reutilización de las tejas romanas originales en buen estado.
La directora de la Escuela Francesa de Roma, Brigitte Marin, y la superintendente especial de Roma, Daniela Porro, confirmaron que los datos analíticos obtenidos sobre los materiales servirán para actualizar las monografías históricas del edificio.
Tras el desmontaje de las últimas estructuras de andamiaje, el Palacio Farnese iniciará un protocolo de conservación preventiva que estipula labores de mantenimiento ordinario cada diez años, confirmó Bourez.
Los ciudadanos y visitantes de Roma podrán contemplar los detalles recuperados el próximo mes de septiembre, coincidiendo con la apertura al público programada para las Jornadas Europeas del Patrimonio.