Epicentro y cabeza fría

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La acusación es clara y demoledora: “México es el epicentro del narcotráfico… los carteles están gobernando a México y eso no podemos permitirlo, están muy cerca de nosotros y por eso debemos erradicarlos”.

Esa es la esencia de los durísimos señalamientos contra el régimen que gobierna a nuestro país, ese es el aviso más claro de que Donald Trump no piensa pedir permiso a su congreso y tal vez tampoco se sujete a las leyes internacionales que enmarcan el principio fundamental de no intervención.


El decadente sistema político mexicano y su cuarta transformación están en la mira del presidente más disruptivo y peligroso en la historia moderna y contemporánea de los Estados Unidos.


Este 7 de marzo queda marcado en el calendario internacional como una fecha en la que 12 países de centro y sudamérica han firmado el pacto más importante en contra del narcotráfico continental y México no está entre éstas naciones.


De hecho, lejos de ser invitado al “Escudo de las Américas”, México ha sido señalado por su aliado histórico como el “epicentro de la violencia”, es decir, el responsable ya no solo de lo que sucede dentro del territorio nacional sino de todo el crimen y muerte que sacude al continente.


La acusación es gravísima porque la desgastada imagen internacional de México ahora tendrá que cargar con el peor estigma que haya pesado sobre nuestro país en toda su historia como república.

En tan solo 7 años, México pasó de ser un país reconocido y respetado en el mundo entero, a ser la nación promotora de la ilegalidad y de la violencia que generan las organizaciones internacionales del crimen, ese crimen que hoy tiene presencia en todo el planeta.


La acusación lanzada este fin de semana desde La Florida revienta todas las expectativas sobre una “vecindad en vías de recomposición” y echa por tierra todas las versiones oficiales del respeto y excelente relación entre la Casa Blanca y Palacio Nacional.


En la óptica norteamericana, México ya no solo dejó de ser un aliado estratégico para el hemisferio norte, hoy el territorio azteca ya tampoco es confiable para los países de centro y sudamérica. 


Las críticas del presidente Nayib Bukele del Salvador sobre la narco política mexicana hoy resuenan con más fuerza en el plano internacional y ahora hasta la próxima presidenta de Costa Rica Laura Fernandez señala a México como el ejemplo claro de lo que no quiere para su país por ser un destino nefasto.


Es inevitable, las críticas de los países hermanos antes incondicionales, comenzarán a escucharse como testimonio fiel e incondicional de la nueva alianza con el gigante que en el pasado solo los menospreció. 

Pero hay más, en la cumbre donde se formalizó el escudo de las américas Donald Trump se animó a mofarse de la presidenta Claudia Sheinbaum frente a esa docena de mandatarios regionales sometidos por el entorno.

Empoderado por las circunstancias, el mandatario norteamericano ridiculizó a la doctora Claudia Sheinbaum al imitar un tono de súplica que según Trump ocurre en sus llamadas telefónicas: “President… no,no,no, please president…”.


El insulto y la mofa a una figura presidencial y a una mujer, es el estilo de un buleador profesional como Trump y eso no puede ser ignorado; aún así, la mandataria mexicana ha tenido que aguantar una vez más y responder: “cabeza fría”.

Está claro que este es el precio que la mandataria tendrá que pagar por defender de manera incondicional a su líder y mentor; también está claro que México enfrentará una etapa crítica gracias a esa nefasta política de los abrazos que durante el gobierno de López Obrador terminó empoderando al crimen desde México.


Es inevitable, el trato ha cambiado, pero las circunstancias y la enorme dependencia no. 


México y su gobierno federal de izquierda (muy mal visto por Trump y ahora por sus aliados) tiene que revisar y sin duda, renegociar el tratado comercial más importante del planeta con un socio que agrede, ofende, menosprecia, desconfía y amenaza.


El panorama pinta muy mal para la cuarta transformación y para el país que enfrenta desde ya, la peor crisis internacional de su historia como nación libre y soberana. Los riesgos y amenazas disfrazadas de salvación justiciera se posan de forma peligrosa sobre la viabilidad y el futuro de millones de mexicanos.

La indefinición entre Washington y Palenque se torna ya, de muy alto riesgo.

Foto: EFE

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