
Un técnico en agricultura mexicano, Antonio Juan Siles Suiniaga, se ofreció a cuidar y mantener el Cactus Gigante Cardona (Sahuaro Carnegiea gigantea) ubicado en Sevilla, que, tras regalarlo el gobierno de México a España con motivo de la Exposición Universal de 1992, ahora precisa acciones de conservación.
Este experto, hijo del ingeniero Juan Silos, el encargado de gestionar el traslado a Sevilla de la planta, de 1.500 años de antigüedad y 15 metros de alto, envió una carta a la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), en la que explica cómo mantenerlo, tras conocer a través de EFE que la entidad sevillana había alertado sobre su situación.
El portavoz de Adepa, Juan Cobano, destacó que se trata de “una bocanada de oxígeno” para las demandas de esta entidad, y recordó que Siles es hijo “del artífice encargado por el reino de España y México para escoger, sacar, transportar y plantar el cactus de la Expo”, concretamente en lo que fue el pabellón del país norteamericano.
La antigüedad y el valor simbólico de la planta son innegables, así como todo el trabajo que se hizo para que llegase a Sevilla, ya que ni su altura ni su peso lo facilitaron.
El cactus fue seleccionado en el Valle de los Gigantes, en Mexicali, y su traslado comenzó el 14 de diciembre de 1991, con el fin de que estuviera a tiempo en Sevilla cuando el 20 de abril siguiente se inaugurase la Expo’92.
Tras un azaroso traslado, fue colocado, no sin dificultades, en una zona verde junto al pabellón de México de la exposición.
La planta actualmente se encuentra en la isla de la Cartuja, lugar donde tuvo lugar la exposición.
En su informe, el técnico recomienda retirar losetas y hormigón en las que se encuentra plantado, tras ser eliminado en 2017 el terreno en el que se encontraba, y es una prioridad proteger las raíces horizontales superficiales al levantar el pavimento.
Por eso, recomienda sustituir suelo compactado por arena sílica y grava volcánica para mejorar drenaje y aireación, el uso de Bacillus subtilis y Trichodermas como escudo contra patógenos y estimulante radicular y la aplicación nocturna de microelementos y aminoácidos para nutrir la planta sin depender de las raíces dañadas.
Además, subraya que en el clima de Sevilla, el mayor riesgo es el exceso de humedad invernal, con lo que “cualquier intervención debe garantizar que el agua de lluvia no se estanque en la zona de las raíces, evitando así una pudrición radicular irreversible para una especie del desierto”.
Asimismo, considera que este ejemplar no es solo un elemento ornamental, sino un vínculo histórico vivo entre México y España, y cita que el arquitecto Ramírez Vázquez describía este tipo de piezas como el “cruce de caminos” simbólico entre ambas naciones en el marco de los 500 años del descubrimiento.