
.
La ruta política cambia, mas no así el objetivo de construir el andamiaje legal para perpetuarse en el poder, el pretexto una vez más será el combate a la corrupción y a los privilegios que tanto los persiguen.
Si la iniciativa de reforma electoral de la presidenta no encontró el apoyo prometido por sus hipócritas aliados en la cámara de diputados, entonces ha salido de la manga morenista un plan que encontrará casi los mismos resultados pero ahora, apretando a los mismos petistas y ecologistas.
El plan no cambia, se trata de garantizar por la vía legal la permanencia de MORENA en el poder, cueste lo que cueste para que la presidencia de la república quede al alcance de la mano no de los votantes, sino del gran elector.
Por ello, llamar al pueblo bueno y sabio a defender sus programas sociales y sus prebendas mensuales será el eje central de las adelantadas campañas electorales que de forma irregular ya corren en este 2026.
El partidazo en el poder aprendió muy bien de los corruptos impresentables del PRI y del PAN, la diferencia sustancial es que el líder que sigue operando bien resguardado desde el trópico de Palenque está decidido a superar la fórmula de perpetuidad que por décadas aplicó el Revolucionario Institucional.
La reforma electoral recién rechazada en la cámara de diputados por no alcanzar los votos necesarios iba claramente dirigida a crear las condiciones legales para que MORENA no vuelva a perder cualquier elección.
Extinción en las representaciones de minoría, recorte de prerrogativas a los partidos políticos, ajuste en los presupuestos autorizados al Instituto Nacional Electoral, eliminación de mecanismos probados como el PREP y más.
Todas fueron estrategias de manipulación maquilladas de ahorros y economías en favor de un pueblo arrodillado desde ya a los convenientes chollos mensuales que llegan a cambio de sumisión y simulación.
En esa gran farsa por una supuesta defensa de la democracia y de los votantes, queda muy bien enmarcada la traición de los partidos del PT y del Verde Ecologista, ambos, rémoras de la partidocracia mexicana.
Sus diputados fueron emisarios de la negativa a la fallida reforma no por tratarse de una propuesta regresiva para la democracia de México, sino porque en su esencia iba la condena de muerte de estos “institutos políticos”.
La reforma que nació muerta sirvió en todo caso para evidenciar los verdaderos planes del titiritero y para desnudar el verdadero tamaño de los aliados de MORENA, en sus lecturas a la iniciativa y en sus lealtades.
Los petistas y ecologistas leyeron correctamente la intención de la 4T y por eso no cayeron en la trapacería morenista; su supervivencia debe ser defendida a toda costa, seguir viviendo del sistema y de los mexicanos es la premisa fundamental.
Ahora el “Plan B” se presenta de manera clara con el mismo objetivo de la reforma electoral de origen, es decir, “reducir” privilegios y “fortalecer” la participación ciudadana a través de cambios a la legislación que puedan realizarse mediante la legislación secundaria.
Entonces, como los aliados no se alinearon en la primera, ahora estarán dentro de los recortes y ajustes que se proponen en la iniciativa de este lunes. Ahora los morenistas y su líder van por establecer un límite al presupuesto de los congresos estatales.
También van por la reducción de regidores en todos los ayuntamientos del país, toda vez que en muchas ciudades el número de estos “funcionarios” corresponde no al servicio público que ofrecen sino a los gandallas acuerdos políticos entre los nefastos de la democracia.
Esta iniciativa propondrá también que el incondicional pueblo bueno y sabio pueda votar sobre diferentes tópicos como los montos que en materia de prerrogativas reciben los partidos políticos.
Otra propuesta será hacer mucho más flexibles los tiempos para lanzar la revocación de mandato presidencial si los devotos ciudadanos así lo estiman necesario. Hoy esta medida solo puede ejecutarse en el cuarto año del sexenio.
El denominado “Plan B” se presentará este lunes y aunque bien puede ser que este sea enviado a la cámara de diputados o a la de senadores, lo que sí queda claro es que esta estrategia para afianzarse en el poder, llegará nuevamente con la promesa de ser una medida para acabar con el régimen de corrupción y privilegios del cual también se ha servido el partido de López Obrador.