
Administración estatal plantea nueva etapa de orden financiero y operativo; activan estrategia emergente con pipas
El gobierno del estado de Puebla colocó el origen de la actual problemática en el suministro de agua potable en las condiciones estructurales en las que operan tanto el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) como el esquema de concesión heredado de administraciones anteriores.
El gobernador Alejandro Armenta Mier señaló que el organismo operador enfrenta una situación financiera compleja, derivada de pasivos acumulados y decisiones administrativas que limitaron su capacidad operativa, lo que hoy impacta directamente en la cobertura y calidad del servicio.
En ese contexto, anunció el inicio de una nueva etapa de revisión y ordenamiento institucional, que incluye la elaboración de un diagnóstico financiero del SOAPAP, con el objetivo de identificar el estado real de sus finanzas, compromisos y margen de maniobra.
“Hay una deuda importante en el sistema. Se requiere orden, eficiencia y manejo transparente para recuperar su capacidad”, indicó.
De manera paralela, el mandatario reconoció que el modelo de concesión vigente presenta rezagos en inversiones y cobertura, lo que ha generado zonas con suministro irregular, particularmente en áreas de crecimiento urbano donde la infraestructura no avanzó al mismo ritmo que la demanda.
Sin embargo, subrayó que la estrategia del gobierno estatal no se limita a la revisión de responsabilidades, sino a la implementación de medidas inmediatas para garantizar el acceso al agua, mientras se avanza en soluciones de fondo.
Entre estas acciones, destacó la adquisición de 100 pipas que serán destinadas a la distribución de agua en colonias con desabasto, en coordinación con los municipios, quienes aportarán fuentes de abastecimiento como pozos.
El esquema operará por cuadrantes y será coordinado por dependencias estatales en conjunto con ayuntamientos, con un calendario de distribución que se activará en las próximas semanas.
El gobierno estatal también advirtió que el desabasto ha propiciado la aparición de esquemas informales de comercialización de agua, lo que incrementa la presión económica sobre las familias, particularmente en zonas donde el servicio concesionado no ha logrado cobertura plena.
En este escenario, la administración actual busca transitar hacia una etapa de reordenamiento tanto en el organismo regulador como en la relación con la concesionaria, con el objetivo de recuperar capacidad operativa, mejorar la supervisión y garantizar el cumplimiento de compromisos.
Mientras tanto, la estrategia emergente con pipas funcionará como mecanismo de contención ante una problemática que, de acuerdo con autoridades, tiene un origen estructural acumulado y cuya solución requerirá ajustes técnicos, financieros y administrativos de mediano plazo.