Indonesia examina su seguridad marítima tras naufragio

Indonesia Examina Su Seguridad Marítima Tras El Naufragio Del Barco Con Españoles

El naufragio de un barco turístico que ha dejado a dos españoles fallecidos y otros dos desaparecidos, niños de 9 y 10 años, ha puesto en evidencia una vez más la laxa seguridad marítima en Indonesia, cuyas autoridades examinan ahora el sector.

La embarcación de madera KM Putri Sakinah donde viajaban los españoles se hundió en las aguas de la isla de Padar -en el Parque Nacional de Komodo, una de las joyas turísticas del archipiélago- alrededor de las 20.30 hora local del 26 de diciembre (12.30 GMT).

En él viajaban 11 personas, incluida una familia de españoles formada por dos adultos y cuatro menores, de la cual dos fueron rescatados -una mujer y una niña- junto a cuatro miembros de la tripulación y un guía local.

Tras diez jornadas de búsqueda, que se mantendrá hasta este miércoles, el operativo ha recuperado los cuerpos sin vida de dos españoles, una menor -hace una semana- y un adulto, Fernando Martín, exfutbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia CF.

Las autoridades atribuyeron inicialmente el hundimiento a la pérdida del motor, aunque más tarde indicaron a EFE que se pudo deber a un “inusual e impredecible” fenómeno marino que provocó tres grandes olas que tumbaron la nave en cuestión de segundos, lo que no dio tiempo para evacuar a los pasajeros.

En el momento del incidente el barco navegaba por el estrecho entre Padar y la isla de Rinca, una zona conocida por los locales por su peligrosidad debido al súbito cambio de las condiciones marinas y a fuertes corrientes.

Días previos al suceso, las autoridades meteorológicas emitieron una advertencia sobre mal clima en la región con “posibilidad” de grandes olas.

“El canal es una zona complicada. Es peligroso”, apunta a EFE una empresario que lleva unos doce años en Labuan Bajo, conocida como la puerta de entrada a Komodo.

Para tratar de esclarecer si la tripulación cometió alguna negligencia que provocara el accidente, la Policía abrió una investigación en la que, según indicaron a EFE, ya ha interrogado a al menos 8 personas.

El debate sobre el accidente, destacado por los medios nacionales, ha llegado hasta el Parlamento de Indonesia, donde la diputada Saadiah Uluputty incidió el pasado martes durante una sesión de la Cámara sobre la “débil supervisión de la seguridad del transporte marítimo”, especialmente los barcos turísticos privados.

“Presionamos para que el proceso de certificación de navegabilidad de los barcos turísticos no se limite a las inspecciones formales, sino que incluya pruebas de la durabilidad del motor y de los sistemas de seguridad en condiciones reales”, dijo, conforme a un comunicado publicado por el partido PKS.

Una hilera de barcos anclados

El lunes de la semana pasada, cuando el operativo ya se adentraba en su cuarta jornada, las autoridades portuarias de Labuan Bajo emitieron una orden para prohibir la navegación de todos los barcos turísticos debido a las previsiones de mal tiempo, que se extiende hasta este jueves.

Esto ha dejado una interminable hilera de embarcaciones turísticas ancladas en la Marina de la ciudad, que ha trastocado los planes de los visitantes.

Muchos de estos barcos ahora atracados son similares a la embarcación siniestrada: con dos pisos de altura, cuatro camarotes con capacidad para diez pasajeros y que se dedicaba a hacer excursiones durante varios días por Komodo, patrimonio de la humanidad de la UNESCO y conocido por los enormes lagartos que dan nombre al lugar.

“Esta tragedia afectará al sector a corto plazo”, apunta a EFE otro empresario del sector turístico, que subraya la necesidad de fijarse en la calidad de los navíos, si bien afirma desconocer el estado en el que se encontraba el Putri Sakinah.

Según datos de la Policía, entre 2024 y finales de 2025 se registraron al menos 15 accidentes de embarcaciones turísticas en la región. La mayoría en las aguas de las islas de Padar, Komodo y Rinca (que componen el Parque Nacional de Komodo), “debido al mal tiempo o a problemas técnicos de las embarcaciones”.

El gobernador de la provincia de Nusa Tenggara Oriental -donde se encuentra Komodo-, Emanuel Melkiades Laka Lena, avanzó el miércoles que se realizarán una “evaluación integral de la seguridad del transporte y el turismo marítimo en Labuan Bajo y otras zonas de la provincia”, en declaraciones a los medios en la zona de búsqueda.

Otro operador turístico, también implicado en el operativo, remarcó a EFE la necesidad de instalar boyas con sensores en zonas de alto riesgo, como donde sucedió el accidente de los españoles, para evitar una nueva tragedia.

“La seguridad debe ser la prioridad, ya que incluso un solo accidente puede tener un impacto a largo plazo en la confianza pública y la reputación del turismo”, concluyó Saadiah.

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