
En Morena ya comenzó la disputa por las presidencias municipales de 2027. Hay registros, concentraciones, aspirantes que levantaron la mano y otros que prefirieron filtrar sus movimientos para no quedarse fuera de la conversación.
La pregunta es si estamos frente a una auténtica competencia interna o simplemente ante una carrera por hacerse visibles antes de que lleguen las encuestas.
Porque una cosa es registrarse, otra llenar una plaza y una muy distinta conseguir la candidatura.
En Puebla capital aparecieron, por lo menos, seis nombres: Pepe Chedraui, Gaby Sánchez, Claudia Rivera, Alejandro Carvajal, Raymundo Atanacio y Ana Lluvia García.
Seis aspirantes, seis estrategias y muchas preguntas.
Gaby Sánchez apostó por la movilización en pleno Zócalo. Raymundo Atanacio hizo lo propio en Xonacatepec. Pepe Chedraui aprovechó los reflectores de su informe de gobierno antes de formalizar su registro. Otros optaron por anunciarlo en redes, mantener un perfil discreto o dejar que la información llegara a los medios.
Pero ¿qué están midiendo realmente? ¿La capacidad de convocatoria, la fuerza de sus estructuras o simplemente quién consigue más fotografías y titulares?
¿Un mitin representa respaldo ciudadano o solo demuestra capacidad de movilización? ¿Los informes de gobierno se están convirtiendo en la antesala de las campañas? ¿Y qué tanto puede distinguirse el ejercicio de una responsabilidad pública de una aspiración electoral?
Son preguntas que tendrán que responder los involucrados.
Porque detrás de la fotografía de unidad que pretende proyectar Morena también comienza una disputa que no será sencilla de administrar.
¿Quién aceptará los resultados cuando las encuestas no le favorezcan? ¿Cuántos de los que hoy levantan la mano estarán dispuestos a cerrar filas con quien resulte designado? ¿Y quiénes buscarán otra puerta si la candidatura no llega?
En el interior del estado las señales son igualmente interesantes.
En Ocoyucan se registró Violeta Becerril, mientras que en Tehuacán crecen las versiones sobre la participación de Olga Lucía Romero Garci-Crespo, nada menos que la presidenta estatal de Morena.
Olga Romero anunció que aclararía su situación este martes. Hasta entonces, su eventual registro sigue siendo una versión que merece confirmación.
Y mientras Morena enfrenta el desafío de ordenar sus ambiciones, la oposición parece ocupada en descifrar las suyas.
El PRI, disminuido electoralmente, busca cómo recuperar presencia. El PAN sigue haciendo cuentas para saber si le conviene una alianza con los mismos priistas de los que ha intentado tomar distancia. Movimiento Ciudadano mantiene su apuesta por construir una alternativa propia, aunque todavía falta conocer con qué nombres y estructura pretende hacerlo en la capital.
¿Dónde están sus perfiles? ¿Dónde sus propuestas? ¿En qué momento piensan salir a disputar la conversación política?
Mario Riestra ha dicho que el PAN puede competir solo o acompañado. Perfecto. Pero ¿cuánto tiempo más necesita para decidirlo? ¿Otra vez las candidaturas terminarán dependiendo de negociaciones entre dirigencias y no de un proyecto para la ciudad?
Y en el PRI, ¿la prioridad es recuperar competitividad o conseguir espacios dentro de una eventual alianza?
Movimiento Ciudadano tampoco escapa a las preguntas. ¿Tiene una ruta propia en Puebla o apuesta a capitalizar el desgaste de los demás?
El contraste resulta evidente: mientras Morena tiene varios aspirantes disputándose una misma coordinación, sus adversarios todavía no terminan de definir el mecanismo con el que enfrentarán la elección.
Eso no significa que el partido gobernante tenga resuelta la contienda. Todo lo contrario.
Su principal desafío podría estar dentro de sus propias filas. Porque convocar a seis aspirantes es relativamente fácil; conseguir que cinco acepten la decisión final será bastante más complicado.
Al cierre de los registros quedaron muchos nombres, algunas plazas llenas y bastantes fotografías.
Pero todavía falta saber quién tiene respaldo real, quién únicamente busca negociar y quién está dispuesto a llegar hasta el final.
En Morena la pregunta es quién se queda con la candidatura. En la oposición, la pregunta sigue siendo si tendrán con quién competir.
Y quizá la más incómoda sea otra:
¿De verdad están pensando en gobernar Puebla o solamente en cómo repartirse el poder en 2027?