La milimétrica cacería del Tirador de la Atlixcáyotl

Rafael N Acusado De Ser El Tirador De La Atlixcayotl

La investigación que permitió la aprehensión del presunto “Tirador de la Atlixcáyotl”, señalado de sembrar temor entre automovilistas, agredir a diversas personas y cuya actuación incluso podría estar relacionada con casos de mayor gravedad como fallecimientos, fue resultado de un trabajo milimétrica de inteligencia y de una labor milimétrica de inteligencia y de acuciosa investigación detestivesca, sin exagerar.

La captura de Rafael N., quien ha sido identificado como proveedor, en los años recientes, de insumos y aparatos médicos para el morenovallismo y el microgobierno de José Antonio “Tony” Gali Fayad, es muestra del profesionalismo de los integrantes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Gobierno de Puebla, que encabeza el vicealmirante Francisco Sánchez González, y también de la Fiscalía General del Estado (FGE), que lidera Idamis Pastor Betancourt. Así como se les deben exigir resultados, también hay reconocer cuando los obtienen, como en este caso.

El presunto Tirador de la Atlixcáyotl ha sido identificado por comunicadores y usuarios de las redes sociales como Rafael Zabalza Beraza, empresario de origen español dedicado al ramo farmacéutico y dueño de una gasolinería.

Fue proveedor de gobiernos del anterior régimen, pero destaca los más de ocho años que surtió millonarios lotes a las administraciones de Rafael Moreno Valle Rosas y Gali Fayad, en lo que hemos conocido como el morenovallismo.

También pertenece a clubes de tiro, tiene licencias para portar y tener armas y es jugador profesional de dominó. En el pasado se ha visto involucrado en hechos de armas y de violencia.
De acuerdo con la información que proporcionaron la SSP y la FGE, fue a través de cámaras de vigilancia de establecimientos y comercios de los lugares cercanos en donde se reportaron impactos contra autos y sus tripulantes, sobre la Avenida Atlixcáyotl, principalmente, además de testimonios de sus víctimas, como se pudo tener un perfil del sujeto.

Al momento de su arresto, agredió con armas de fuego a los integrantes de las corporaciones que participaron en su captura, en la madrugada del 14 de julio de 2026.

El operativo para su aprehensión fue espectacular, porque no podía ser de otro modo, ante la peligrosidad del individuo y la cantidad de armas que poseía.

Sin duda, en este caso y en el perfil psicológico de Rafael N. por obviedad se presume una disociación y conducta antisocial gravísimas, pues escogía a sus víctimas al azar y, presuntamente, con base en sus conocimientos de tiro, las agredía y pudo causar daños, mucho más allá de los que se han reportado.

Los antecedentes

El arresto de Rafael N. abre también la posibilidad de indagar acerca de casos muy similares a los recientes y que llevaron a su identificación y captura, que ocurrieron en la zona de acción del Tirador de la Atlixcáyotl, desde 2018 y, particularmente, en noviembre de 2023, con dos víctimas mortales.

Hace 8 años, en 2018, usuarios del transporte público reportaron, entonces, que una unidad de la Ruta 14 “sufrió un impacto que rompió una de sus ventanas”. Luego, más de medio año después, se reportó “otro incidente con características semejantes en la misma ruta, mientras que otros usuarios afirmaron haber vivido situaciones similares en años posteriores”.

Hay más y más grave:

En el año 2023 se dieron dos casos con el fallecimiento de las víctimas: el 17 de noviembre, un trabajador que coordinaba el acceso de un camión de volteo murió tras recibir un disparo en el tórax sobre la Vía Atlixcáyotl, frente a la Torre Inxignia.

Después, ese mismo 2023, el 23 de noviembre, un operador de grúa falleció al ser alcanzado por una “bala perdida” en el corredor de Angelópolis.

Ninguno de los casos tiene por ahora relación con las actividades ilícitas de Rafael N., pero por la coincidencia de los “modus operandi” llaman la atención de las autoridades, a pesar de la lejanía en el tiempo.

Ahora, las autoridades tendrán la posibilidad de revisar las denuncias, peritajes balísticos, reportes de daños a vehículos y otros antecedentes, para determinar si existe un patrón de hechos violentos.

La cacería de hechos y la revisión de antecedentes sigue.

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