Las Guerreras del K-Pop

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El fenómeno del verano que nadie vio venir, y tiene a Sony Picures dándose de golpes contra la pared; la cinta animada “Las Guerreras del K-Pop (K-pop Demon Hunters, su título original)” llegó a Netflix con la misión de demostrar quién rige las tendencias globales de lo que se ve y escucha en el mundo, uniendo dos universos aparentemente distantes: el fenómeno del K-pop y el género de horror sobrenatural. Captando la atención de niños y adultos, teniendo además su debida dosis de complejidad en la trama, la película no teme mezclar el brillo de las estrellas de la música con el caos de los demonios y las batallas épicas tipo anime, ofreciendo una experiencia que desafía las convenciones del género. 

Como lo hemos dicho en otras ocasiones, la pandemia  fue un momento importante en el consumo y  la adopción de todo lo relacionado con las culturas orientales, desde la llegada y masiva aceptación de plataformas como TikTok que cambiaron por completo el juego y a su vez vinieron a reforzar el gusto por el K-pop o los K-Dramas; las tendencias en moda, el skincare coreano, Labubus, Sonny Angels… Vivimos un mundo globalizado y dominado por primera vez por tendencias no occidentales sin estar realmente conscientes de ello y justo esta película es la muestra ideal. Un proyecto producido por Sony Pictures y vendido en su totalidad a Netflix para su comercialización; creado por americanos, para americanos y sin que su historia se centre en nada de lo que a América se refiere, demostrando como la cultura oriental permea en la narrativa global, como esta cinta que ya se compara con grandes modernos como “Frozen”, pues con un costo de 100 millones ha multiplicado por un 100% los ingresos respecto a su producción. 

La trama de “K-pop Demon Hunters” es una mezcla de lo que muchos podrían haber soñado: un grupo de idols que deben enfrentarse a una amenaza demoníaca para salvar el mundo. Aunque la premisa no es la más innovadora, aquí es donde la película realmente brilla: el guion no solo se limita a mostrar a los personajes enfrentándose a monstruos, sino que también los presenta como seres humanos que navegan por las complejidades de la fama, las expectativas de los fanáticos, y las presiones que conlleva ser una superestrella global. Esta dualidad entre los demonios reales y los demonios internos de los personajes crea un contraste interesante y le da una capa adicional de profundidad a la trama. 

Dos puntos se destacan de sobre manera en este proyecto  son su estilo visual y su soundtrack que ya le ha valido varios reconocimientos en lo que va del verano: La película está cargada de efectos especiales, secuencias de batalla, coreografías inspiradas en los movimientos de los idols del K-pop, pero con un giro sobrenatural y con colores vibrantes y escenarios futuristas que se alternan con las oscuras calles de Seúl, creando un contraste visual llamativo que nos recuerdo mucho a las recientes animaciones de Spider-Man (después de todo es el mismo estudio). Mientras que, por otro lado, la música es el alma de la película. La banda sonora está cuidadosamente seleccionada, con canciones que recuerdan las producciones de K-pop más recientes y por supuesto varias de las canciones ya llevan semanas en las listas de popularidad. Y, aunque personajes de “K-pop Demon Hunters” caen en los estereotipos típicos —la líder fría, el chico misterioso, la chica dulce, etc. —, a medida que avanza la película, vemos cómo estos arquetipos son subvertidos y enriquecidos. Cada miembro de la banda tiene una historia personal que lo define, y no son simples clichés. La película logra humanizarlos, mostrándonos sus miedos, inseguridades y deseos más profundos. Además, el grupo de demonios antagonistas no es simplemente una horda sin rostro. Cada criatura tiene una motivación propia, y el conflicto no se limita a una lucha superficial de buenos contra malos. 

“K-pop Demon Hunters” es un cóctel inesperado de acción, música y fantasía que desafía las convenciones del cine de terror y la representación del K-pop en la pantalla. Aunque su premisa podría parecer un poco absurda en principio, la película abraza su locura con tanto entusiasmo que se convierte en una experiencia muy entretenida, siendo un reflejo de la influencia del K-pop que se ve en la aceptación cultural que ha logrado en occidente.  

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