Murió Prichard Colón

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La historia del puertorriqueño dio la vuelta al mundo después de que una pelea en 2015 lo dejara con graves daños cerebrales. El rival Terrel Williams, el árbitro Joe Cooper y el médico de ringside fueron investigados, pero las autoridades de Virginia determinaron que no había elementos para imponerles sanciones.

El boxeo está de luto. Prichard Colón murió a los 33 años, más de una década después de aquella pelea que convirtió su nombre en uno de los casos más impactantes y polémicos del deporte.

Colón no solamente fue un joven prospecto cuya carrera terminó de manera abrupta. Su historia se hizo conocida internacionalmente por las imágenes de su combate contra Terrel Williams, celebrado el 17 de octubre de 2015 en Fairfax, Virginia.

Desde los primeros asaltos, el puertorriqueño señaló en repetidas ocasiones que estaba recibiendo golpes en la parte posterior de la cabeza, conocidos como “golpes de conejo” y considerados ilegales. El árbitro Joe Cooper llegó a descontarle un punto a Williams por uno de esos impactos.

UNA PELEA QUE CAMBIÓ SU VIDA PARA SIEMPRE

Durante el séptimo asalto, Colón volvió a recibir un impacto ilegal en la parte posterior de la cabeza. Manifestó mareos y dolor, fue revisado por el médico de ringside y posteriormente continuó combatiendo.

Después de la pelea comenzó a sentirse mal, vomitó y perdió el conocimiento. Fue trasladado de emergencia a un hospital, donde fue intervenido quirúrgicamente debido a un hematoma subdural. Permaneció 221 días en coma y las graves secuelas neurológicas cambiaron para siempre su vida.

El caso provocó indignación entre aficionados y abrió un intenso debate sobre la seguridad de los boxeadores, la actuación del árbitro, los golpes ilegales y la atención médica durante las funciones.

INVESTIGARON A WILLIAMS Y AL ÁRBITRO, PERO NO HUBO SANCIONES

Uno de los aspectos que hizo todavía más polémica la historia ocurrió meses después.

El Departamento de Regulación Profesional y Ocupacional de Virginia investigó lo sucedido aquella noche. Entre las personas bajo revisión estuvieron Terrel Williams, el árbitro Joe Cooper y el médico Richard Ashby.

Sin embargo, en marzo de 2016 la autoridad determinó que no existían acciones que justificaran responsabilizarlos o imponer medidas disciplinarias. Es decir, pese al desenlace devastador de la pelea, Williams y Cooper no recibieron una sanción como resultado de aquella investigación.

El árbitro sí había dejado temporalmente de recibir asignaciones mientras se desarrollaba la investigación, pero finalmente fue exonerado junto con Williams y el médico.

LA FAMILIA BUSCÓ JUSTICIA

La familia de Prichard no dejó ahí el caso.

En 2017 presentó una demanda por más de 50 millones de dólares contra el médico Richard Ashby y promotores relacionados con aquella función, alegando negligencia. Williams y Cooper no fueron incluidos como demandados en esa acción civil.

Mientras el debate sobre lo ocurrido continuaba durante años, Colón permaneció bajo los cuidados constantes de su familia.

Antes de aquella noche era un prometedor boxeador puertorriqueño que llegó al combate invicto, con 16 victorias y 13 nocauts. Después, su nombre se convirtió en símbolo de uno de los episodios más dolorosos del boxeo moderno.

Ahora, tras confirmarse su muerte a los 33 años, el caso vuelve inevitablemente a la memoria de los aficionados.

Una pelea, una lesión irreversible, más de una década de lucha y una polémica que nunca abandonó al mundo del boxeo: pese a la investigación oficial, ni Terrel Williams ni el árbitro Joe Cooper fueron sancionados por lo ocurrido aquella noche.

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