
Por: Citlalli Tepale
Y fortalecer el sistema electoral: Juan Carlos Espina, director de Ciencia Política de la UPAEP
Más que el propósito de la reforma electoral, lo relevante es lo que han expresado sus promotores, la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobierno federal, quienes desde hace tiempo han sostenido públicamente que el sistema electoral mexicano es costoso, excesivamente complejo y que requiere cambios para hacerlo más democrático y más cercano a la voluntad popular, señaló el director de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Juan Carlos Espina Von Roehrich.
En entrevista con El Heraldo de Puebla y En Línea Noticias, el especialista consideró que no es una buena señal que una reforma electoral sea impulsada por el Ejecutivo Federal sin consensos amplios con otras fuerzas políticas.
Espina Von Roehrich enfatizó que no es urgente que se apruebe la reforma electoral, debido a que nadie realmente se ha quejado de la legitimidad de los últimos procesos electorales. Señaló que las reformas anteriores se iniciaban justamente cuando se percibía la necesidad de actualizar la normativa, porque algún aspecto del proceso no había funcionado correctamente. Desde su perspectiva, el tema electoral no debería estar siendo analizado en este momento.
De acuerdo con información del Instituto Nacional Electoral (INE) en 1996 se fortaleció la autonomía del entonces IFE y la posterior reforma de 2014 transformó al IFE en el INE, modificaron de forma sustancial el sistema electoral para asegurar imparcialidad y separación del Poder Ejecutivo.
Agregó que hace varios meses, el titular de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, Pablo Gómez, coordinó un proceso en el que, según se anunció, se recogerían propuestas de la academia y de la sociedad civil; sin embargo, dicho proceso no habría tenido resultados concretos.
“Pareciera que al régimen y a su partido político no les interesa, por ahora, construir consensos amplios y más bien estarían apostando a alcanzar primero la mayoría constitucional y posteriormente concretar la reforma legal (…) Hipotéticamente podríamos ver algunos beneficios, algunas medidas que son interesantes pero es realmente son muy menores en comparación con los grandes riesgos….”
Al ser cuestionado sobre si consideraba que la reforma favorece a determinados partidos o actores políticos, o, por el contrario, equilibra la competencia, el politólogo y académico apuntó que lo que realmente debería analizarse es si se fortalece o debilita el diseño institucional del sistema de elecciones competitivas, independientemente de quién pudiera resultar beneficiado. Afirmó que esto se puede evaluar a través de sus normas, leyes, instituciones y procesos.
Por otro lado, el académico consideró que la propuesta de no reelección es grave, ya que debilita el poder legislativo al impedir que los legisladores acumulen experiencia y desarrollen habilidades de control político. Además, resaltó su preocupación por la posible eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que en elecciones anteriores ha proporcionado certeza al mostrar en tiempo real cómo se registran los votos de cada casilla. Consideró que su supresión podría debilitar a los órganos electorales.
Desde la perspectiva de Von Roehrich, la reforma electoral podría debilitar las instituciones y los procesos democráticos, lo que provocaría el debilitamiento del sistema electoral competitivo y podría representar un alejamiento de la democracia, así como un avance hacia tendencias autoritarias.