Roma reabre el refugio de los Saboya en la II Guerra Mundial

Un Búnker Para La Realeza: Roma Reabre El Refugio De Los Saboya En La Ii Guerra Mundial

El búnker real de la familia Saboya, escondido bajo una colina de la Villa Ada de Roma, ha reabierto este viernes al público como una joya de la arquitectura bélica de la II Guerra Mundial, ya que permitía al monarca entrar en coche hasta las puertas del refugio para protegerse de los bombardeos.

Tras décadas de abandono, vandalismo y cierres intermitentes, este refugio construido entre 1940 y 1942 para el rey Vittorio Emanuele III vuelve a ser accesible de forma permanente.

La recuperación ha sido posible gracias a una inversión de 2,4 millones de euros en la zona, como parte de un plan integral de 14 millones para la rehabilitación de toda la villa.

Aunque tuvo su primera apertura en 2016, el búnker cerró nuevamente en 2021 por el fin de la concesión, una situación que ahora se resuelve con su apertura bajo supervisión del Ayuntamiento y la gestión de asociaciones especializadas.

La “arquitectura bélica” romana

La curadora de Villa Ada para la Superintendencia de Roma, Tania De Nile, afirmó hoy que la apertura de este refugio “singular” consolida la oferta de “arqueología bélica” de Roma junto al búnker de Villa Torlonia, residencia de Benito Mussolini.

El complejo “estaba conectado al palacio que hoy alberga la Embajada de Egipto. Por lo tanto, servía para proteger a la familia real en caso de ataque”, explicó a EFE.

Pero a diferencia de otros refugios antiaéreos de la época, el de los Saboya destaca por su acceso “carrabile”: una rampa doble diseñada para que los coches oficiales descendieran directamente hasta las puertas blindadas del búnker.

En su interior, el complejo se divide en seis estancias equipadas con sistemas de filtrado de aire, generador eléctrico y servicios higiénicos.

En la parte superior, lo que parece una pequeña torre de jardín con tejado cónico, conocida popularmente como “el hongo”, oculta una escalera de caracol que servía de salida de emergencia.

Además, la estructura contaba con un “escudo” de losas de cemento armado diseñadas para colapsar en caso de explosión y actuar como capa amortiguadora.

Un recordatorio de que “la guerra es terrible”

La reapertura de este enclave estuvo presidida hoy por el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, quien subrayó el valor del sitio como testimonio de un momento crítico en la historia de Italia: la transición entre la alianza con la Alemania nazi y el armisticio de 1943.

“Este búnker nos ayuda a entender la materialidad de esos años. Se terminó de construir en mayo del 43 y los bombardeos empezaron en julio. Refleja un momento en el que no sabían qué camino tomar”, señaló Gualtieri.

Para el alcalde, el lugar es un recordatorio de que “la guerra es algo terrible y es mejor trabajar por la paz”.

Por su parte, la asesora de Medio Ambiente, Sabrina Alfonsi, destacó que el búnker abrirá todos los fines de semana de forma gratuita y con opción de visitas guiadas de pago.

“No queremos repetir errores del pasado, recuperando lugares para luego abandonarlos”, concluyó la asesora.

El recorrido incluye además la Torretta del Roccolo, una antigua torre de caza, y los restos de la “casetta” de las princesas, donde jugaban las hijas del rey.

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