
La ciudad española de Sevilla, ribereña del río Guadalquivir, ha rehabilitado el antiguo astillero medieval para convertirlo en “centro neurálgico” de las relaciones culturales de España con América partir de 2026.
Las Reales Atarazanas, que datan del siglo XIII, disponen ahora de 12.600 metros cuadrados útiles, tras 32 años de desuso total y una inversión de 20 millones de euros en los tres últimos.
Enorme edificio de siete naves de las diecisiete que tuvo originariamente, las atarazanas se hallan entre la catedral y el teatro de la Maestranza. Y han sido “una herida abierta en el corazón del casco histórico”, pero hoy ya cerrada, dijo este jueves el alcalde, José Luis Sanz.
El fin de la rehabilitación, a cargo de la Fundación de la Caixa, permitirá la semana próxima abrir las instalaciones para visitas ciudadanas sólo durante unos días.
Después serán adecuadas a usos culturales, con un proyecto museográfico y la dotación de las últimas tecnologías para el desarrollo de actividades culturales, pero también de índole medioambiental, científica y empresarial.
El edificio ha sido definido como “catedral industrial” o “catedral civil” por la grandiosidad de las naves, sostenidas por sucesivas arcadas de ladrillo que, a lo largo de la historia, han cobijado astilleros, arsenal real, almacén, Casa de la Contratación ( que regulaba el comercio y la navegación entre España y América), y Casa de la Moneda, taller artillero, mercado, prisión y, en el siglo pasado, cuartel militar.
“España no se entiende sin sus relaciones con América”, dijo Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, entidad que se hará cargo de la gestión del centro y de sus contenidos. El nuevo centro, aseguró, será “uno de los espacios culturales más visitados de Europa”.
En esta línea, aseguró que, desde la Exposición Universal de 1992, no hubo en Sevilla “una herramienta estratégica” de esta envergadura para revitalizar las relaciones con América en todos los ámbitos, como “el gran centro neurálgico de las relaciones entre las dos orillas” del Atlántico.
También indicó que el nuevo centro será “un referente mundial en el empleo de las nuevas tecnologías”, enlazando con el mismo espíritu de innovación que fue la navegación en la época de las atarazanas.
Suponen una joya patrimonial que refleja los últimos ocho siglos de la historia de Sevilla y de España y deben ser la “gran referencia mundial de la conexión con América” y el hito cultural y arquitectónico de la Sevilla del presente siglo.