
A sus 88 años y tras sobrevivir a Auschwitz con tan sólo seis, la italiana Tatiana Bucci dice que siempre ha sido optimista, pero el mundo se lo pone complicado. “Quiero tener esperanza en el futuro. Tiendo a ser optimista, pero ahora es difícil porque tengo miedo de una tercera guerra mundial. Y creo que no soy la única”, dice.
En conversación con varios medios europeos, entre ellos EFE, por el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto que se conmemora en el Parlamento Europeo, Bucci explica que “le sale de manera natural” seguir activa para seguir dando testimonio de su paso por Auschwitz pese a su avanzada edad.
Junto a su hermana Andra, Tatiana es una de las supervivientes más jóvenes del Holocausto tras llegar a Auschwitz con apenas seis años en 1944; ante un pleno del Parlamento Europeo lleno hasta la bandera, ha explicado que cree que se salvaron del exterminio a su llegada porque Andra y ella parecían gemelas, una de las obsesiones del médico nazi Josef Mengele.
En el campo les ayudó una guarda que se apiadó de ambas y, además de darles ropa y abrigo, les avisó de que debían decir “no” si los jefes del campo de concentración les preguntaban si querían ir con su madre. Esto les salvó de una muerte segura en los experimentos del régimen nazi, donde perdió la vida su primo Sergio, de su misma edad.
Aún con los recuerdos de “jugar entre esqueletos” en Auschwitz y de pasar mucho frío en los inviernos polacos, Bucci explica que el dolor de volver al campo de concentración o de rememorar su experiencia en jornadas como la del Parlamento Europeo desaparece “a los pocos minutos”, cuando sale del campo o acaba de dar su testimonio.
“Creo que simplemente nací así”, sonríe Bucci cubierta con un chal rosa y vistiendo una alegre camisa con flores. A su hermana, añade, le cuesta casi una semana recuperarse de una visita a Birkenau.
Los supervivientes, añade, “no piensan en la venganza” aunque cada uno tenga una forma diferente de hablar sobre lo sucedido. Ella ha elegido contar su historia en colegios, algo que hace desde 2004, y donde ha encontrado una juventud “atenta” y en la que tiene “plena confianza” de cara al futuro.
Pese a ese optimismo nato, le da miedo la perspectiva de una tercera guerra mundial y le sorprende que la gente “no hable de ello”, algo que atribuye a que nadie se podía imaginar que el mundo llegaría a una situación como la que vive hoy. “¿Por qué votamos a la derecha cuando se está en dificultades? ¿Por qué la izquierda da un paso atrás?”, se pregunta.
Ante los eurodiputados, Bucci había explicado que aprendió a distinguir entre los alemanes de a pie y los nazis cuando, muchos años después de la liberación de Auschwitz, fue un joven periodista alemán el que investigó el destino de su primo y de los menores en los que se experimentó con la bacteria de la tuberculosis, un cruento episodio de la guerra del que el régimen ordenó eliminar todas las pruebas.
Preguntada por cómo aplicar esa misma enseñanza para “distinguir entre (el grupo islamista) Hamás y los palestinos, entre (el primer ministro israelí, Benjamín) Netanyahu y los israelíes”, Bucci insta a “estar informado y aprender”.