
Mucho se ha dicho y escrito sobre los cambios y/o ajustes en la administración que encabeza el gobernador Alejandro Armenta Mier, quien ha cumplido a cabalidad los compromisos pactados durante su campaña.
Cumplió con designar y colocar en altos y mandos medios a muchos líderes quienes lo apoyaron para poder convertirse en mandatario de su amada Puebla.
Sin embargo, llegó el momento de ajustar, como él dice, la estructura gubernamental para darle mayor eficiencia y efectividad al compromiso que adquirió con los poblanos, ya que el camino que ha marcado lleva ritmo y paso veloz.
En ese sentido, habría que decir que muchos de los relevos son naturales y obedecen a una estrategia bien calculada y definida, aunque otros más bien son cambios, esos sí, obligados por los traidores y los bocones.
Personajes que se dedicaron todo el primer año de la gestión armentista a presumir su posición y su cargo, a generar mucho ruido a los titulares de las secretarías a las que pertenecieron, a dividir, a grillar y a molestar.
Y lo peor, se dedicaron a filtrar información falsa a la prensa con el fin de sacar raja y llevar agua para su molino.
Hicieron de la traición y el abuso su modus operandi.
Un par de estos “políticos vivales” incrustados en el gobierno estatal morenista son: Mario Alberto Rincón Gonzáles y Francisco Ramos Montaño, exsubsecretario de Gobernación y exsubsecretario de Protección al Delito.
Ambos, fueron despedidos por una simple y sencilla razón: la traición.
El primero, fue descubierto filtrando información a la prensa para intentar derrocar de su cargo al Secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, quien fue puesto en alerta y quien se enteró de todas las andadas de Mayito en su contra.
Una vez que el secretario Aguilar Pala fue enterado de la traición de su subordinado, ordenó que de inmediato fuese congelado y marginado de todos los asuntos de la dependencia a su cargo.
En ese momento, Mario Rincón selló su futuro político y prácticamente quedó fuera de Gobernación por su felonía.
Se dice que ahora podría ir a parar al Instituto de Administración Pública (IAP) como titular, sí, pero con indicaciones de que sea muy bien observado y auditado.
El IAP, habrá que recordar, es el organismo dedicado a la formación y profesionalización de servidores públicos y administradores, por lo que ofrece licenciaturas, posgrados y capacitación especializada en gobierno y administración pública.
La pregunta es ¿qué sucederá con Francisco Javier Muñoz López, quien oficialmente no ha dejado de ser el titular del IAP?
Sobre todo, porque Muñoz López es un personaje muy allegado al gobernador Alejandro Armenta, quien lo considera uno de los hombres mejores formados y preparados en su gobierno.
En el caso del famoso Paco Ramos, quien dicen que judo doble desde la designación del candidato de Morena a la gubernatura de Puebla, tanto con Nacho Mier como con el actual gobernador, al parecer podría hacerse cargo del Instituto Nacional del Suelo Sustentable (Insus), antes la Corett.
Sobre Paco Ramos dicen que cobraba mucho para lo poco que hacía; incluso, el exsubsecretario ya ni siquiera acompañó a Samuel Aguilar a su reciente comparecencia en el Congreso del Estado porque ni lo invitaron.
En la Secretaria de Gobernación dicen que por lo pronto ya se respira un mejor clima, de paz y tranquilidad, porque gracias a Mayito y a Paquito ya todo mundo desconfiaba de cualquiera.
En febrero se va el Arzobispo de Puebla
Será en el mes de febrero próximo cuando se renueve la Arquidiócesis de Puebla y Monseñor José Víctor Manuel Valentín Sánchez Espinosa ceda el cargo a un nuevo prelado.
El aún Arzobispo poblano presentó su renuncia al cargo el año pasado, durante el mes de agosto, tal como lo exigen las leyes de la iglesia después de cumplidos los 75 años de edad para su retiro (plasmadas en el canon 401 del Derecho Canónico).
Víctor Sánchez dejará el arzobispado para dedicarse de lleno al cuidado de su salud, pues el trabajo, el cansancio y los constantes traslados a los distintos municipios poblanos le han complicado el tema.
Hay que destacar que Monseñor Víctor Sánchez, tal como lo señaló el periodista Fermín Alejandro García en su atinada y muy leída columna Cuitlatlán, fue un líder católico conciliador, nada polémico y alejado de los escándalos.
Así que habrá que estar atentos porque para suceder a Monseñor Víctor Sánchez suenan los nombres de los dos obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Puebla, Francisco Javier Martínez y Tomás López Durán.
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