
Vinícius ha encontrado en Jose Mourinho toda la confianza que Xabi Alonso administró con cuentagotas: siete titularidades, 598 de los 630 minutos posibles y una defensa pública constante que, de momento, han producido un gol y tres asistencias, menos que los tres tantos y tres pases decisivos que firmó hace un año entre suplencias y sustituciones de primera hora.
El brasileño juega ahora mucho más, pero decide menos. Mourinho ha cerrado cualquier debate mediante las alineaciones y los minutos, incluso cuando el rendimiento no acompaña. Xabi Alonso eligió la competencia y el banquillo; el portugués ofrece continuidad, comprensión y una paciencia que resistió en Elche una noche especialmente desacertada.
Vinícius falló varias ocasiones clarísimas en el Martínez Valero. Se presentó repetidamente ante la portería y casi siempre eligió mal: remates desviados, controles que alargaron la jugada y decisiones tomadas con esa ansiedad que suele apoderarse de los delanteros cuando el gol comienza a parecer una obligación. El propio jugador admitió después en sus redes sociales que no podía desperdiciar tantas oportunidades.
La comparación con el inicio de la pasada temporada resulta llamativa. Xabi Alonso dejó a Vinícius en el banquillo en la segunda jornada de Liga, frente al Oviedo, y repitió la decisión contra el Olympique de Marsella, en el estreno de la Liga de Campeones y quinto encuentro oficial del curso.
Después de aquella victoria europea, el técnico explicó su norma: “Va a haber un momento para todos, nadie va a jugar todos los partidos, nadie tiene que sentirse ofendido por no jugar un partido”. No utilizó la palabra intocable, pero Vinícius entendió pronto que el mensaje también iba dirigido hacia él.
El brasileño tampoco completó ninguno de los seis primeros partidos. Jugó 77 minutos contra Osasuna, 28 ante el Oviedo, 71 frente al Mallorca, 67 contra la Real Sociedad, 28 ante el Marsella y 76 frente al Espanyol. Sólo terminó el séptimo, en el campo del Levante.
El balance fue de 437 minutos sobre 630, el 69,37 %. Una participación muy inferior a la actual, pero acompañada por tres goles y tres asistencias. Vinícius producía más aunque vivía cada alineación y cada sustitución como un examen.
Los cambios terminaron desgastando la relación. Contra el Espanyol lanzó una botella y discutió con Xabi Alonso después de abandonar el campo en el minuto 77. La tensión estalló el 26 de octubre durante el Clásico. El técnico retiró al brasileño en el 71 y recibió como respuesta aspavientos, protestas y una marcha directa hacia el vestuario.
Vinícius pidió después disculpas al madridismo, a sus compañeros, al club y a Florentino Pérez, pero omitió a Xabi Alonso. El Real Madrid ganó al Barcelona, aunque aquella escena confirmó que la cuerda entre el entrenador y el jugador se había roto.
Mourinho ha cambiado por completo el tratamiento. Vinícius ha sido titular en los siete encuentros y ha disputado 598 minutos, el 94,92 % del total. Son 161 minutos más que en el mismo tramo de la pasada temporada. Sólo salió pronto en Elche, sustituido en el 67. En el resto de los partidos, abandonó el césped cuando el desenlace ya estaba cerca.
El técnico portugués reclama una versión mejor, pero siempre acompaña la exigencia con un elogio. Después del triunfo contra el Inter, admitió que Vinícius no estaba a su máximo nivel, aunque defendió su entrega ante los silbidos del Bernabéu. “Quien lo da todo no está obligado a dar más, porque no tiene más para dar. Y él lo ha dado todo”, afirmó aquella noche.
Cuatro días más tarde, tras el 4-1 frente al Rayo Vallecano en la quinta jornada de Liga, reforzó el mensaje. “Físicamente está mejor que nunca. Le falta un milímetro para llegar a su velocidad máxima”, aseguró. También destacó su fortaleza mental y anunció que, después de una primera etapa dedicada a las asistencias y al trabajo defensivo, “ya llegarán los goles”.
Pero esos goles continúan esperando. Vinícius sólo ha marcado uno, su peor arranque desde 2019, y el encuentro de Elche mostró a un delantero cada vez más acelerado cuando aparece la portería. Mourinho intenta recuperar la confianza que las sustituciones de Xabi Alonso fueron erosionando, aunque por ahora los cuidados han reducido el conflicto sin mejorar el rendimiento.
La protección afrontará una prueba seria en el derbi. Diomande completó en Elche su mejor actuación como jugador del Real Madrid. Comenzó en la derecha, completó siete regates y asistió a Mbappé, pero alcanzó su mejor nivel después de la sustitución de Vinícius. El marfileño cambió de costado y durante casi media hora encontró en la izquierda el espacio para encarar hacia dentro, acelerar y jugar con mayor naturalidad.
La derecha tampoco parece demasiado disponible. Arda Güler parece indiscutible en esa zona tras un inicio espectacular y su capacidad para asociarse y gobernar el ritmo del ataque le acerca a la condición de fijo. Si Mourinho mantiene al turco, el camino más lógico para Diomande conduce hacia la banda de Vinícius.
Mourinho deberá decidir en el Metropolitano cuánto pesa la jerarquía, cuánto el rendimiento y cuánto el mensaje que ha enviado durante estas primeras semanas. Hasta ahora ha elegido a Vinícius sin titubeos. El brasileño ha recibido todos los minutos y todos los cuidados que echó en falta con Xabi Alonso. Sólo falta aquello que justificaba ambas cosas: su mejor fútbol.