Wonder Woman

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Un Superhéroe que no puede salvar al mundo, una buena audición que no salva a una franquicia y un estreno que pasa completamente desapercibido. Así ha llegado a Disney+ el más reciente intento de Marvel por seguir manteniendo un universo que está más cerca de cumplir una década sin grandes proyectos que de su próximo éxito. Esta miniserie protagonizada por Yahya Abdul- Mateen II busca ser una comedia que critique y se ría de sí misma, de la industria del entretenimiento y por supuesto, de Hollywood (muy al estilo de series como la reciente “The Studio” de Appletv). El problema con Wonder Man es justo quedarse en un intento sin aparente objetivo claro, que no termina de comprender a que público quiere cautivar, ni cuál era el punto de su existencia.

Pero ¿de qué trata realmente Wonder Man? Olvídense de las capas y las batallas épicas. Aquí seguimos a Simon Williams, un actor con un talento innegable y un secreto “pesado”: tiene superpoderes. En esta versión de Los Ángeles, tener habilidades especiales es casi un estigma laboral debido a la “Cláusula del Portero”. Simon no quiere derrotar a Kang o a Thanos; lo que quiere es clavar su audición para el remake de una película de… bueno, Wonder Man.

Bajo el sello Marvel Spotlight, la serie se siente independiente. No necesitan haber visto 30 películas para entenderla; solo necesitan haber sentido alguna vez la frustración al buscar trabajo.

Pero, aunque la serie es un acierto individual, palidece ante la misión imposible de devolverle al UCM su antigua gloria.

Y no me malinterpreten, el proyecto tiene su encanto; el cast encabezado por Abdul-Mateen II y el gran Ben Kingsley, quien retoma y reivindica su infame papel como “El Mandarin” de Iron Man 3, así como la dinámica entre ambos son los puntos fuerte de esto. Pero se siente más como una Buddy Movie (película de amigos), que como el proyecto que un decadente Universo Cinematográfico de Marvel debería lanzar.

Una serie sobre superhéroes sin acción, sin superhéroes o súper villanos; sin ser una pieza con una conexión directa que pueda entusiasmar a sus fans más aguerridos. Wonder Man termina por ser más mediocre que proyectos del también MCU (por sus siglas en inglés), como Invasión o la tan mal recibida comedia de She Hulk del 2022 (que de forma personal disfruté mucho), y no puedo evitar preguntarme ¿hasta cuándo sus ejecutivos seguirán dándonos proyectos fuera de lugar que el público no quiere, no pide y ni ellos promocionan? Pues la noticia de su estreno llegó a mí casi por accidente, como si la publicaran por mera formalidad pero evitando que cualquiera la vea.

Si Wonder Man fuera una serie no perteneciente al universo de la que hasta hace 10 años fuera la franquicia más dominante, sería una de las propuestas más frescas y reconfortantes que he visto en meses recientes, pero no podemos esconder el hecho de que pertenece a una historia mucho más grande, y por cuyos focos rojos no pueden darse el lujo de más proyectos de nicho que ellos mismos ya volaron en muchas ocasiones. Sí, porque para los más puristas del UCM, la época de vacas flacas por la que pasan no es para desaprovechar en este tipo de historias que se sienten a destiempo.

Entretenimiento sin impacto, Wonder Man en sí misma, es una serie que quizá verás con una sonrisa y olvidarás a las dos semanas. Es un producto digno y bien producido, pero carente del peso gravitacional necesario para corregir el rumbo de un gigante que parece haber perdido su brújula. Marvel demuestra que aún sabe hacer televisión de calidad, pero no que sabe a dónde va.

Mi veredicto crítico: Es un interesante, aunque insípido, entremés para un público que ya tiene hambre de un plato fuerte que no llega.

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