
Fue en 2006 cuando el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) empezó a articular su Índice de Competitividad de los estados, donde con datos al 2003 ubicaba temas como Sistema Político, Gobierno, Sectores Económicos, Sociedad, Sectores Económicos, Sectores Precursores y Sistema de Gobierno.
El IMCO creado por Roberto Newell bajo los auspicios de la Embajada Británica y de empresarios como Valentín Diez Morodo, fue modificando sus matrices a lo largo de los años, con lo que el estudio analiza a las 32 entidades mediante 53 indicadores agrupados en seis subíndices.
En ese contexto, Puebla ocupa el lugar 26 a nivel nacional con 39.4 de 100 puntos, un retroceso de 2 sitios desde la medición anterior, es decir, la competitividad del estado es media baja.
Sin embargo, si cotejamos datos publicados por IMCO hace 20 años en su primer índice con 10 matrices (gobierno, factores, relaciones internacionales, sectores económicos, medio ambiente, sociedad, economía, sectores precursores y Estado de Derecho) y los comparamos con los del reporte de 2026, hay claro-oscuros.
Por ejemplo, Sistema Político y Gobierno reportó un sexto lugar nacional en 2026, mientras que en 2006 el Sistema Político ocupaba el lugar 20 y el Gobierno el sitio 10 entre los 32 estados.
En innovación y economía en 2026 es el sitio 16, mientras que en la matriz de dos décadas antes ocupaba el lugar 22 en innovación y 24 en economía, mientras que el 19 en infraestructura.
Un foco rojo es el mercado de trabajo donde Puebla es sitio 25 y donde poco hay que discutir, en función de economía informal, empleo sin condiciones de salud y seguridad social, es decir, prestaciones, diferencias salariales entre géneros, entre muchos otros.
Un valor de la matriz del 2006 eran las relaciones internacionales donde se tenía el lugar 14, así como el 24 en sectores precursores.
En tanto, los rubros con mayores retrocesos se relacionan con sociedad y medio ambiente, donde se ocupaban los sitios 22 y 21 entre los 32 estados (luego que se analizaban como matrices distintas), mientras que en 2026 sociedad y medio ambiente nos ubica en el sitio 29 de 32 estados.
El peor índice se relaciona con Estado de Derecho, en penúltimo lugar de los 32 estados del país, desde el sitio 28 que se reportaba hace 20 años.
Así que ya podemos ir viendo con una línea de tiempo quienes han hecho la tarea y quienes no. Y es que el buen Juez por su casa empieza.
Y es que Puebla en 2016 se situó en el sitio 22, en 2017 era el lugar 20, en 2018 reportaba un sitio 21, en 2021 tocó fondo al lugar 29, en 2022 subió un lugar al 28, en 2023 el 25, en 2027 cayó al 27 y en 2025 repuntó al 24.
O sea que, lejos del tamaño de su economía donde compite por ubicarse arriba de la media tabla con un décimo lugar y un valor de unos 907 mil millones de pesos en su Producto Interno Bruto, desde los 710 mil millones reportados en 2020, en los temas de competitividad el estado de Puebla no fluye.
Incluso el ser el estado con más unidades económicas per cápita tampoco ha sido un factor de desarrollo, pues, al final del día, la competitividad se define como la capacidad para la atracción y generación de talento, inversiones y desarrollo de mercados (el laboral incluido) que detonen la productividad y el bienestar.
Con todo (y para el descargo de “las buenas conciencias”), en el primer trimestre 2026 Puebla fue 5° lugar en crecimiento económico con una tasa del 2.7 por ciento anual.