
Las líneas de pobreza, que refieren si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria, reflejaron aumentos de 5.1 por ciento y 3.9 por ciento en zonas urbanas, conforme cifras del INEGI, donde las alzas de refrescos y leche presentaron las mayores presiones al poder adquisitivo.
En Puebla, los precios de alimentos, bebidas y tabaco repuntaron 0.63 por ciento en enero 2026, mientras que 2.94 por ciento en términos anuales, destacando el alza de 3.89 por ciento en enero de los refrescos y en 8.69 por ciento en comparación con el mismo mes del 2025.
En Puebla, proteínas como las carnes subieron 3.94 por ciento en términos anuales, la leche en 7.94% y el huevo bajó -11.94% respecto a enero del año pasado.
En ese contexto, los rubros de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, de bistec de res (de cualquier parte que se saque) y de leche pasteurizada de vaca fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria, en ambos ámbitos.
El rubro de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar presentó mayor incidencia en el ámbito urbano, mientras que el de bistec de res (de cualquier parte que se saque) presentó mayor incidencia en el rural.
Tanto en el ámbito rural como en el urbano, la leche pasteurizada de vaca fue el tercer rubro que contribuyó al aumento de la canasta alimentaria.
En enero de 2026, los cambios porcentuales mensuales de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), referentes a la canasta alimentaria, fueron de 0.5% en el ámbito rural y de 0.8 % en el urbano.
El rubro de refrescos de cola y de sabores fue el de mayor incidencia en la variación en el ámbito rural y en el urbano fue el de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, seguido de refrescos de cola y de sabores.