Hacerse el muerto para vivir

Guillermo

Se admite por la ciencia la tranquilizadora idea de que todas las personas piensan; se cree que cualquier persona recibió de Prometeo o de unas bondadosas Hadas madrinas la chispa que posibilita el pensamiento y que para ello ya no hace falta esforzarse.

Lo anterior, más o menos nos lo señala Oscar de la Borbolla en su libro LA REBELDÍA EN EL PENSAR.

No todas piensan y no todas saben pensar. La gente alega, discute, alza la voz, se enoja, y menos piensa.

Nos señala el autor que cualquiera puede aprender a pensar, pero no cualquiera piensa.

La carrera académica nos hace conocer pero no nos enseña a pensar. Hay quienes no tienen estudios o “cultura” pero son capaces de deslumbrarnos por su buen juicio y claridad en sus argumentos, preguntas o respuestas.

Las personas le dan preferencia al éxito en muchas de sus formas, lo absurdo es que por no pensar vivan convencidas de que el éxito es lo único que posee valor y que, por esta ceguera, se empobrece la dimensión de pensar, de razonar sobre su existencia.

Lo más fácil para ello es plegarse a la corriente, y no pensar, su único camino es por dónde va la mayoría.

O como decía Friedrich Nietzsche: vuestro apresuramiento os impide pensar y el silencio se vuelve enemigo del pensamiento y del bienestar.

Pensar, es descubrir en cada camino una multitud de sentidos y en cada sentido una multitud de caminos. Para quien piensa hay muchas metas y muchas maneras de alcanzarlos.

Por ello el que piensa relativiza; duda, y el que no piensa se vuelve dogmático.

Para quien no piensa sólo existe un camino y un único sentido: es por donde va la mayoría.

No pensar es no ser uno mismo, pensar es existir; pensar es la máxima expresión del ser humano.

Entre los múltiples temas de los que nos habla Oscar de la Borbolla; veremos uno de ellos: El pensar y la felicidad

Quien aspire a ser feliz debe descreerse y aceptar la impotencia como fatalidad, recomienda la gente que, como los topos, sólo desea encontrar un hoy para “pasársela bien”, para “estar contenta”. Pero para ser inquilino de ese hoy hay que renunciar al pensar y a la autodeterminación. La condición de esa felicidad anémica es no darle a los problemas demasiadas vueltas y dejarse llevar por la corriente, que sea ésta la que nos haga dar de vueltas: es decir como el agua, maleable como el agua y, como ella, no tener ningún color. Así se alcanza esa felicidad de la que gozan los fantasmas. ¿Enfantasmarse será la clave?, ¿plegarse será la clave?, ¿hacerse el muerto para poder vivir?.

Se observa que todo mundo que no piensa ve lo que cree que le parece que es, pero pocas personas saben lo que es en realidad, pero éstos pocos no se atreven a oponerse a la llamada opinión general, ello ha generado se afirmó, que la gente como siempre se deja llevar por las opiniones.

Lo más fácil es plegarse a la corriente, y no querer pensar, su único camino es por donde va la mayoría. “Pensar, es descubrir en cada camino una multitud de caminos y oportunidades”, varios filósofos nos hablaron con su vida y su palabra, de la importancia de pensar. René Descartes: “yo pienso entonces soy” pienso luego existo. Y pensó.

Sócrates: “yo solo sé que no se nada y de lo cual no estoy cierto”…. y pensó.

Einstein: “yo sé de mi materia, de lo demás soy un ignorante” genio al que le dijeron sus maestros “que nunca llegaría a nada”. Y creó la teoría de la relatividad: y pensó.

Si no se piensa no se construye la felicidad, se termina construyendo un mundo para nadie. No pensar parece que se construye tranquilidad pero es peligroso, porque se renuncia a la multitud de caminos y que conducen a la felicidad.

Pensemos, razonemos, olvidemos, no escuchemos a las que nos niegan el derecho a revelarnos y nos dicen “para que le das vueltas, si pensar solo te pone triste, mejor olvídate (No pensar) de todo y pásatela bien”.

“No te fijes, no pienses distráete, has otra cosa”.

Tenemos que pensar, piensa con la razón para ver lo malsano, para encontrar la felicidad y no entregar nuestra voluntad a los demás.

Piensa, analiza, razona, guarda tu mente como un tesoro, tu decide, porque no todo lo que brilla es oro.

Cuida tus pensamientos para ser feliz, para prolongar tu mente, para pensar en cuidar de tu vida.

Razona, piensa, ordena, soluciona y analiza ideas y hechos para llegar a la conclusión que nos orienta, que nos hace auténticos.

Tenemos que lograr en nuestra vida, dormir sin miedo y despertar sin angustias.

Influyen factores internos y externos, para lograr todo ello, pero obtendremos buenos resultados, sin engañarnos; sin renunciar a pensar. No esperemos los llamados “golpe de suerte”, si pensamos encontraremos que en el día suceden cosas importantes, pero es en las pequeñas cosas con las que se construye los pensamientos, las ideas, la rebeldía de pensar, con la que logramos ser nosotros, dirigidos y construidos por nosotros mismos.

Por último; la época de hoy y del futuro con una imparable fuerza donde la inteligencia artificial se ha hecho una sociedad donde la mujer y el hombre han perdido el sonido y el valor de su voz, su cerebro ya no sabe pensar, razonar, se une a la comodidad de creer todo: vamos perdiendo nuestra libertad de razonar, porque a algunos les conviene e interesa tener esclavos.

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