
Las encuestas no eligen candidatos, pero llega un momento en que acumular encuestas que dicen prácticamente lo mismo comienza a parecerse bastante a un mensaje.
Y en Puebla capital el mensaje ya es difícil de ignorar.
La medición de Parametría difundida a nivel nacional por el periodista Salvador García Soto coloca a Pepe Chedrauicomo el hombre claramente mejor posicionado dentro del universo morenista rumbo a 2027.
No gana solamente una pregunta. Gana prácticamente todas.
Tiene 39.3 por ciento de opinión positiva, 30.3 en percepción de honestidad, 31.9 en cercanía, 40 por ciento en conocimiento del municipio, 39.7 como buen candidato y 39.5 en disposición de voto. En preferencia para ser candidato de Morena obtiene 21.9 por ciento, prácticamente el doble de sus perseguidores.
Entre los hombres, sencillamente no hay competencia cercana.
Tony Gali López presenta buenos números —27.1 por ciento de opinión positiva y 27.6 como buen candidato—, pero termina con 10 por ciento en preferencia interna. Rafael Moreno Valle Buitrón alcanza 20.9 de opinión positiva y 5.2 en preferencia.
Entre las mujeres aparece un dato políticamente mucho más interesante.
Gaby “La Bonita” Sánchez es hoy la mujer mejor colocada de la medición: 21.9 por ciento de opinión positiva, 18.2 como buena candidata, el mismo porcentaje en disposición a votar por ella y 11 por ciento en preferencia final. Supera con claridad a Laura Artemisa García Chávez, Claudia Rivera y Olivia Salomón.
Por eso, si Morena decidiera aplicar género en Puebla capital, la fotografía actual también ofrece una respuesta: Gaby Sánchez.
Si va hombre: Chedraui.
Si va mujer: Gaby.
Al menos hoy, los números dicen eso.
Pero la política nunca se conforma con los números.
Chedraui acaba de recibir además una señal que difícilmente pasó inadvertida. Durante su reciente visita a Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció públicamente el trabajo del alcalde y agradeció su colaboración, particularmente en acciones de vivienda, pavimentación y seguridad. No significa una candidatura —sería absurdo afirmarlo—, pero en política presidencial hasta las flores tienen destinatario.
Y hay otro ingrediente.
Esta no es la primera encuesta que coloca a Pepe arriba. Una medición de MetaMetrics publicada apenas en julio también lo ubicó encabezando las preferencias internas de Morena, mientras el partido aparecía con 40.6 por ciento de intención electoral en la capital.
Entonces comienza la pregunta incómoda:
¿qué tendría que ocurrir para que Morena no postulara al candidato que hoy aparece mejor posicionado?
Ahí entran los grupos, las cuotas, las filias, las fobias y esa extraordinaria capacidad que tienen los partidos políticos para complicar aquello que los electores parecen haberles simplificado.
Incluso existe desde el año pasado otro escenario sobre la mesa. Arturo Escobar planteó públicamente que Chedraui podría convertirse en candidato común de Morena y el PVEM, al considerarlo una figura de unidad. La alianza para 2027 todavía deberá negociarse y nadie puede asegurar hoy cómo terminará esa mesa.
Pero imaginemos por un momento que las negociaciones fracasan y que alguien decide poner demasiadas piedras en el camino del actual alcalde.
Un Chedraui compitiendo desde otra plataforma de la propia órbita de la 4T podría fragmentar el voto que hoy parece concentrado en Morena. Ya no sería solamente una rebelión política: sería una operación electoral de altísimo riesgo para todos.
Por eso esta encuesta debe leerse más allá de las barras.
Chedraui tiene actualmente algo que ningún escritorio partidista puede fabricar: posicionamiento.
Gaby Sánchez, por su parte, comienza a consolidarse como la alternativa femenina con mejores números.
Falta mucho para 2027 y las fotografías electorales cambian.
Pero si la dirigencia nacional de Morena tuviera que decidir esta mañana exclusivamente con la calculadora en la mano, la respuesta sería bastante sencilla:
hombre, Pepe; mujer, Gaby.
Todo lo demás comenzaría a necesitar explicación.