
La Unión Nacional de Avicultores pidió la aplicación de cupos de importación para la pechuga de pollo deshuesada procedente de Brasil, país con el que México no tiene un tratado de libre comercio, pues están dejando de ser únicamente un problema de competencia para convertirse en un riesgo para el empleo, la inversión y el desarrollo de las regiones rurales donde se concentra buena parte de la actividad avícola.
Lorenzo Martín Martín, presidente del Consejo Directivo de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), pidió eliminar la exención arancelaria aplicable a las importaciones de pechuga de pollo deshuesada originarias de Brasil, y sustituirla por un cupo de importación, con reglas transparentes, que permitan complementar el mercado y propiciar condiciones de competencia más equilibradas para los productores nacionales.
Sostuvo que la incertidumbre no sólo afecta las operaciones actuales; también pone en riesgo planes y compromisos de inversión que deberían traducirse en nuevas instalaciones, mayor producción, empleos formales y oportunidades económicas para las comunidades rurales.
Ello luego que para el periodo 2026-2030, el sector ha anunciado inversiones por más de 3 mil 500 millones de dólares en infraestructura, innovación, producción y comercialización, con potencial para generar más de 18 mil empleos directos.
“Cuando un productor deja de crecer, no se frena solamente una granja: se frenan empleos, compras a proveedores, transporte, servicios, inversión y oportunidades para las familias que viven en esas comunidades. El costo de una política comercial desequilibrada termina sintiéndose con mayor fuerza en el campo mexicano”, afirmó Martín.
La UNA recordó que la avicultura mexicana de pollo genera más de 886 mil empleos directos e indirectos y tiene una presencia relevante en zonas rurales.
Detalló que en sólo tres años el volumen proveniente de ese país se incrementó en 118 por ciento, por lo que, de acuerdo con estimaciones de la industria, entre agosto de 2025 y el 12 de agosto de 2026 el sector productor de pollo acumuló pérdidas por más de 27 mil millones de pesos.
Para la UNA, esta situación reduce la capacidad de reinversión y aumenta la incertidumbre sobre proyectos que implicarían mayor producción y nuevos empleos.
“Por ello, una presión prolongada sobre los márgenes de los productores, especialmente pequeños y medianos, no solamente compromete su permanencia, también su capacidad para ampliar instalaciones, contratar personal, modernizar procesos y detonar nueva actividad económica en sus regiones”.
Repasó que el efecto de la apertura comercial se observa en las cifras oficiales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), pues, en 2022, las importaciones de pechuga de pollo deshuesada provenientes de Brasil fueron de alrededor de 90 mil toneladas y para 2025 rebasaron las 196 mil toneladas.
En ese sentido, datos de la UNA sostienen que, por cada mil toneladas de pechuga deshuesada importada, se dejan de producir 4 millones de pollos y se dejan de generar 280 empleos, lo que significa que desde 2022, las importaciones brasileñas del alimento mencionado impidieron la generación de más de 40 mil 700 empleos en México.