
Los medios de comunicación y el periodismo han sido indispensables para nuestra democracia. Nuestro movimiento siempre ha defendido la libertad de expresión y el derecho a la información.
Desafortunadamente, hay quienes han convertido el periodismo en un negocio perverso. A eso le llamo la mafia de la desinformación: grupos que defienden sus intereses sin escrúpulos y utilizan su influencia para atacar cuando las cosas no salen como quieren. Tal es el caso de TV Azteca.
Cuando llegamos al gobierno, ellos buscaron contratos por más de 2,300 millones de pesos. Los rechazamos y nos preguntamos: ¿cuántos proyectos podríamos financiar con ese dinero?
Durante años, los gobiernos neoliberales destinaron millones en contratos con los medios. Nosotros decidimos que los recursos públicos debían destinarse a las familias. Eso no le gustó a TV Azteca. Desde entonces hemos denunciado una campaña de ataques contra el Gobierno de Puebla: una venganza infantil, con reportajes de mal gusto, contenidos hechos con IA y programas de supuesta “sátira” que caen en lo vulgar.
Sus acusaciones son cada vez más graves. Dicen tener pruebas, pero presentan capturas de pantalla, se citan a sí mismos como fuentes y muestran materiales que no prueban lo que aseguran. Increíble que un medio con tantos años de historia presente eso como periodismo de investigación.
Hemos denunciado públicamente el intento de extorsión y pedido pruebas serias. Pero seguimos esperando. La crítica bien fundamentada siempre será bienvenida. No vamos a ceder ante sus chantajes.
Mi reconocimiento a los medios y periodistas que investigan y trabajan con honestidad. No permitiremos que la mafia de la desinformación desprestigie su labor. Las familias poblanas merecen un periodismo serio y responsable.
Al final, la verdad siempre prevalece.
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