Wildwood: la impecable animación humana del bosque salvaje

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Como alguien que ama y consume cine y televisión a diario, llega un momento en que dejo de sorprenderme. La sobreproducción y el exceso de propuestas “innovadoras”, o con efectos digitales a tope, saturan mi paladar visual y hacen que cualquier historia se me olvide en veinticuatro horas. Por eso, cuando apareció en mi mapa Wildwood, la más reciente obra de LAIKA —el mismo estudio de joyas como Coraline—, mi respuesta fue de gran respeto, pero de poca emoción real frente a tantas propuestas en cartelera y a la carta. Sin embargo, tras haberla presenciado, necesito hacerles saber sobre esta absoluta joya, la épica de animación más profunda y compleja de los últimos tiempos, y que logró revivir una pasión en mí.

Basada en la exitosa novela fantástica de Colin Meloy, aquí se nos narra la historia de Prue McKeel, una joven cuya vida da un giro cuando una bandada de cuervos secuestra a su hermano menor Mac y lo arrastra hacia un impenetrable bosque a las afueras de Portland. Decidida a rescatarlo, Prue se adentra en un territorio ancestral que descubrirá, está habitado por criaturas míticas y facciones en plena guerra civil, quedando atrapada un mundo mágico que la puede llevar a convertirse en la heroína de una gesta donde el destino de su familia está en juego.

No hay palabras que puedan hacer justicia a esta película dirigida por Travis Knight y que resulta un acto de resistencia poética y artesanal que busca recordarnos por qué el cine hecho por humanos duele, respira y perdura. Desde el primer fotograma, Wildwood despliega una belleza abrumadora construida sobre cimientos físicos titánicos: cientos de árboles moldeados a mano, marionetas texturizadas y miles de rostros impresos en 3D. El resultado es tangible; percibimos la madera, el peso de la tela y el testimonio físico del tiempo y la paciencia invertidos, fotograma a fotograma, a lo largo de 15 años de producción.

Y más allá de su proeza técnica, Wildwood es una aventura de escala monumental, con secuencias de acción descomunales. La trama no es una simple fábula infantil —y no podría estar más lejos de eso—, sino una auténtica odisea que explora con madurez situaciones duras pero reales como el suicidio, la depresión, el genocidio o la tiranía. Una verdadera obra de arte que, si bien está saturada de personajes, bandos y motivaciones, increíblemente sabe tomarse el tiempo de introducirnos y explicarnos personaje a personaje, como un conflicto así puede llevar a una de las batallas más crudas; algo en lo que la animación no escatima al darnos una imagen vívida de lo desgarradora y real que puede ser una lucha de este nivel.

Sin endulzantes ni censura infantil. Solo una verdadera clase de historia sobre una tremenda guerra y una épica que en solo 2 horas elabora una narrativa digna de una trilogía como la de El Señor de los Anillos. Una historia tan mágica como sombría que, sin titubeos, toca temas que muchas otras animaciones solo se atreverían a mencionar de forma superficial. Y como cereza en el pastel, para el público de habla hispana la experiencia se eleva gracias a un doblaje profundamente cuidado.

México siempre se ha caracterizado por doblajes impecables y que, para mi gusto, han llegado a superar a voces originales; Shrek es quizá el ejemplo más representativo de esto. Wildwood no es la excepción, y aunque el reparto original cuenta con leyendas de la actuación como Angela Bassett y Carey Mulligan, el reparto en español logra mimetizarse con la atmósfera sombría de la historia, permitiendo una inmersión absoluta. Macarena García, quien presta su voz a la protagonista Prue McKeel, el destacado actor de doblaje Emilio Treviño en el papel de su mejor amigo, Curtis, Natalia Téllez interpretando a la Gobernadora Viuda Alexandra o Javier Ibarreche como Brendan, el Rey Bandido, son solo parte de un tremendo talento que les juro me erizó la piel a cada momento por la brillantez con la que daban voz a las emociones de cada personaje.

En medio de la marea de algoritmos, LAIKA ha decidido nadar a contracorriente. Por ello (y por si no fuera suficiente), lo verdaderamente revolucionario de Wildwood radica en su subtexto: en una época donde la inteligencia artificial promete abaratar costos eliminando al factor humano, esta película se alza como un monumento a las manos creadoras. Wildwood está disponible en cines y es la mejor opción para disfrutar y demostrarle a los grandes estudios que ningún efecto de CGI superará nunca la calidad ni la calidez del trabajo humano.

Angel Sarmiento

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