
La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Delegación Puebla (CMIC Puebla), consideró que para que la inversión se traduzca en resultados tangibles para el país, es indispensable agilizar los procesos de licitación en las distintas dependencias ejecutoras de obra pública. “La inversión y los proyectos ya están definidos; ahora es momento de convertirlos en obras y resultados para México y Puebla”.
Su presidente, Raymundo del Valle Lafont respaldó plenamente las declaraciones de Luis Méndez Jaled, presidente Nacional de la CMIC, vertidas durante la rueda de prensa “Industria de la Construcción: ¿Cómo vamos?”, y refrendó su compromiso con el fortalecimiento del sector como motor de desarrollo para el estado de Puebla.
Subrayó que el sector no enfrenta una carencia de recursos o de visión, sino un desafío de velocidad en la ejecución.
En este contexto, destacó que México cuenta con instrumentos que fortalecen la política nacional de infraestructura, como son: El Plan México; el Plan de Inversiones en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, y la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica, que permite esquemas mixtos de coinversión entre los sectores público y privado.
Advirtió que “el desafío ya no consiste únicamente en disponer de mayores recursos, sino en lograr que éstos se traduzcan en incrementar el número de licitaciones públicas contratadas y ejecutadas que fortalezcan el desarrollo, modernización y conservación de infraestructura, además de generar consorcios de coinversiones mixtas”.
La ligera recuperación del valor de la producción nacional es una señal positiva para las empresas poblanas, especialmente en los rubros de edificación y de obra privada, aseveró.
Conforme a la CMIC nacional, la construcción aporta el 6.8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional; genera 4.7 millones de empleos; tiene impacto en tres de cada cuatro actividades productivas del país.
Asimismo, después de 23 meses consecutivos de retrocesos, la producción de las empresas constructoras registró en abril un crecimiento anual positivo, impulsado principalmente por las obras de electricidad, telecomunicaciones, transporte y urbanización.
La actividad industrial de la construcción creció 10.2% anual, mientras que la inversión en construcción aumentó 8.8%, resultado del crecimiento tanto de la inversión pública (8.0%) como de la privada (10.4%).
Por su parte, del Valle Lafont coincidió en que persisten retos importantes; por ejemplo, que la confianza empresarial continúa por debajo del nivel esperado y que el incremento en los precios de diversos materiales sigue presionando la rentabilidad y la planeación financiera de los proyectos.