

Todo el fútbol mexicano se “cimbró” el pasado 23 de diciembre con el comunicado de OLLAMANI sobre la nueva alianza: el 51% del Sr. Azcárraga y el 49% del fondo de inversión General Atlantic, para operar los activos del Club América y del Estadio Azteca-Banorte, buscando impulsar el crecimiento del equipo y del estadio con el apoyo del análisis de datos de Kraft Analytics Group.
Esta alianza se da por los planes tan “promisorios” y de gran envergadura que tienen con el estadio, el cual piensan llevar a “altos vuelos” internacionales.
Pero eso se lo contaré en futuras columnas; hoy solo quiero viajar al pasado y decirle que el América dejó de ser, desde hace ya un buen tiempo, propiedad total de la familia Azcárraga.
Desde antes de la escisión de los activos que dieron origen a OLLAMANI, provenientes de la empresa Grupo Televisa SAB, esta última ya era propiedad de un grupo de inversionistas internacionales, siendo el grupo denominado Fideicomiso Azcárraga, con el 44.7%; Dodge & Cox, con el 6.9%; BlackRock Inc., con el 3.7%; y FPR Partners LLC, con el 3.4%, sus principales tenedores de acciones de la Serie A (las que tienen control total y absoluto) de la empresa.
Por lo mismo, al crearse OLLAMANI para ingresar a la Bolsa de Valores, se mantiene la misma posición accionaria que en su empresa de origen.
Por lo anterior, el América desde hace un buen tiempo ya no era propiedad en su totalidad de la familia Azcárraga; solo que no todos lo sabían.
El América desde hace tiempo pertenece, de manera parcial, a fondos de inversión. Su entrada a las grandes ligas de las inversiones no se dio este pasado 23 de diciembre.
El América ya tiene tiempo en las grandes ligas, pero eso sí, siempre bajo el liderazgo de Emilio Fernando Azcárraga Jean.
Por cierto, para los que pensaban que Azcárraga salía mermado con esta alianza, de acuerdo con los números que tengo en mi poder, pasó de un 44.7% a una posición del 51%. ¿Será que al final mejoró su posición?
Usted, amigo lector, saque sus propias conclusiones.
El callejón sin salida de los dueños de Expansión…

En el mundo, en general, hay niveles. La tarea de cada uno en esta vida es saber en qué nivel nos corresponde estar, de acuerdo con nuestras capacidades sociales, intelectuales, económicas y de origen. Pocos saben entender estas reglas “no escritas”, pero sí aplicables, y se pierden en una lucha frenética por querer pertenecer a donde, simple y sencillamente, no pertenecen.
Los propietarios de la Liga de Expansión quieren “pertenecer” al selecto grupo de dueños de la Liga MX, y es ahí donde tienen su más grande error, lo que al momento los ha llevado a perder una gran cantidad de dinero año con año, torneo tras torneo, y cada vez están más lejos de poder pertenecer.
Para colmo de males, luego cometen el error de “demandar ante el TAS” a la Federación Mexicana de Futbol. Imagine usted que es como si el “novio de la hija”, que pretende pertenecer y entrar a la familia, se le ocurre “demandar” al padre y al abuelo de la misma.
Imagínese si esto va a ser visto con buenos ojos por “toda la familia” y si van a tener confianza en ese nuevo miembro que pretende “ingresar” a la familia.
Imposible de ser tolerada semejante actitud y acción.
Y es por eso mismo que, para poder ascender, los equipos de Expansión deberán tener un capital contable de 30 millones de dólares que asegure su solvencia económica y capacidad financiera para operar ante un posible ascenso a la Liga MX.
Treinta millones de dólares que actualmente ninguno de los equipos de la Liga de Expansión tiene como capital contable en los balances de sus razones sociales que operan a sus equipos; la mayoría opera con números rojos, para acabarla de amolar.
Inclusive, esta cifra supera por mucho las capacidades patrimoniales de cada uno de sus dueños.
Tendrán que recurrir a “inversionistas” que les aporten ese capital para poder estar cerca de operar un equipo en la Liga MX. La familia Payán ya lo hizo en el pasado con el Atlético de Madrid, y ahora lo hace el Sr. Escalante con David Martínez.
La gran mayoría ha criticado y tachado de traidor al Sr. Escalante por haberse desistido de la demanda ante el TAS. Más bien, yo creo que es el único dueño de Expansión que entendió que, para poder “pertenecer” a la Liga MX, lo primero es no “patear el pesebre” o no “demandar al suegro”. Hay que saber acatar las reglas de la “familia” y luego llegar de la mano de un “inversionista” que sea cercano y de confianza para los principales miembros de la familia.
El resultado: el Atlético de San Luis en la Liga MX y el Atlante en proceso de llegar.
Moraleja: La certificación es de directivos, no de equipos.
Como dice la canción: “No hay que llegar primero, hay que saber llegar”.
Es cuanto.
Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.
Hasta la próxima.
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