Infantino; “el cadenero” de Trump

Fantasma

La intromisión, la manipulación que hizo el presidente Donald Trump para exigirle o “recomendar” a su súbdito consentido que le “pospusieran” la merecida tarjeta roja a su goleador Balongun, en lo personal no es solo un escándalo arbitral; es, sin temor a equivocarme, una de las mayores vergüenzas en la historia de los Mundiales.

Y no se trata de que no hubiera servido de nada, pues como Karma inmediato Bélgica goleo a la escuadra estadounidense para echarlos del mundial de forma penosa, sino que sentó un terrible precedente a la muy poca credibilidad que tiene el organismo y su máximo dirigente. La manipulación fue grotesca, infame. El servilismo de Gianni Vicenzo Infantino para ceder de inmediato a las exigencias retrata la clase de infame personaje que es.

Ya para que Joseph Blatter, un delincuente de cuello blanco, acusado de decenas de actos de corrupción emita su postura contra la decisión de Infantino y la FIFA es digno de replay. A pasos agigantados con su ambición desmedida, Infantino nos he hecho extrañar al corrupto Blatter ¡imagínese!

Durante años, Doña FIFA nos vendió el discurso de que el fútbol era sagrado, que las decisiones del árbitro eran inapelables y que no había ningún procedimiento para recurrir una expulsión. Y tenía sentido, ¿no?

Pero resulta que ahora en los tiempos de Infantino ya se puede arbitrar tres veces la misma jugada. Fíjense en el ridículo:

1.- En la cancha: El árbitro no ve en directo que la entrada fuera de tarjeta roja. Pasa.

2.- En la tecnología: Le llaman desde el VAR, el tipo va al monitor, ve la pantalla desde cuatro ángulos distintos, en cámara lenta, y determina que sí, que es una entrada de expulsión. Tarjeta roja. Se va a las regaderas.

3.- En el escritorio: Una instancia completamente ajena al partido, llena de burócratas de cuello blanco, decide sentarse con un cafecito y… ¡quitarle la expulsión! O posponerla un año.

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La evidencia es contundente, puede ser no intencional o deliberada, pero es imprudente, es temeraria, es de tarjeta roja aquí y en la liga de la esquina. Pero se la quitaron. Bueno, perdón, no se la quitaron porque no fuera roja. No nos equivoquemos. Dijeron: “Sí, la patada existió, pero la suspensión queda congelada por un año”. ¡Háganme el favor! Es como si el juez te dice: “Usted es culpable de robo, pero como me cae bien, pague la condena dentro de doce meses”.

 EL TELÉFONO ROJO ENTRE TRUMP E INFANTINO Cuando un periodista ventilo que había sido el propio presidente Donald Trump, quien de manera directa le pidió el favor a Infantino para retirarle la tarjeta roja, pensamos que era una fake news, una mentira colosal. No se podía ser tan cínico, tan descarado. Infantino obedeció de manera servil, se puso las rodilleras y le dijo lo que usted quiera presidente, usted manda… ¿Que secretos le sabe Donald Trump a Infantino que lo tiene de rodillas sometidos? Seguramente hay historias secretas del FIFA gate, donde Infantino estuvo ligado en venta de derechos con uno de los sentenciados en el caso, que en una columna próxima detallaré.

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Pero ese monumento al cinismo a la manipulación extrema la confirmo el propio Donald Trump cuando lo cuestionaron en conferencia de prensa, un reportero le pregunto: ¿Puede describir su llamada telefónica con Gianni Infantino sobre la tarjeta roja? Bélgica está apelando la decisión. Trump: Me estás preguntando sobre todo el asunto del fútbol. Sí, lo hice. Hablé con Gianni. Eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción. Fueron dos tipos corriendo a toda velocidad que casualmente chocaron entre sí. No puedes colocar adecuadamente tu pie sobre el pie de otra persona cuando vas a toda velocidad. No, estos fueron dos grandes atletas que se enredaron. Y este árbitro, que es un poco sospechoso —si revisas su pasado—. No quiero decir eso porque no me gusta crear controversia, pero muy sospechoso. Si quieres, te proporcionaré su pasado.

Esto es la confirmación de una infamia, Bélgica protesto enérgicamente, la UEFA emitió comunicado. Obviamente hubo reacciones en cadena. Si lo permitiste a Trump y estados Unidos, se lo debes permitir a todos y aquello se convirtió en un circo. Un diputado laborista Noah Law pidió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que retrase la sanción por tarjeta roja de Jarell Quansah de Inglaterra, expulsado contra México hasta después de la Copa del Mundo. ¿Bajo qué argumentos le van a decir que no?

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La FIFA ya no es un organismo, su infame proceder la convierte en una agencia de colocación de eventos y relaciones públicas. Gianni Infantino opera más como un cadenero de discoteca VIP que como un dirigente deportivo, siempre servil ante el poder político y el dinero.

EL HISTORIAL DE DOÑA FIFA: LOS PRECEDENTES DEL NEGOCIO

Y no me vengan con que esto es nuevo, porque Doña FIFA tiene un colmillo más largo que el de un mamut. Esto ya lo hemos visto antes con los “intocables” del negocio.

Memoria histórica, señores: Acuérdense de Cristiano Ronaldo. Lo expulsaron tres partidos, una sanción justa. Pero mágicamente, la FIFA decidió suspender los últimos dos partidos por un año. ¿Por qué? Se los firmo donde quieran: porque si Cristiano no jugaba, no hubieran vendido las entradas que se compraron solo para ver a Portugal en su último baile mundialista. https://www.espn.com.mx/futbol/selecciones/nota/_/id/16004466/cristiano-ronaldo-expulsion-castigo-mexico-partido-amistoso

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¿Y qué me dicen del partido inaugural de Argentina? Hubo una entrada idéntica de Leo Messi que quedó completamente sin castigo, pues ni el VAR la revisó. Y a toro pasado castigaron a ambos por la falla. Hubo castigo, pero NO justicia. En cambio, la acción de Balogun sí paso por todo el filtro para terminar en el mismo desenlace: la impunidad de las estrellas.

Y ojo, que quede bien claro, porque ya conozco a los haters de las redes sociales: esto no es ser anti-Messi, ni ser anti-Cristiano, ni ser anti-Estados Unidos. Esto es ser anti-FIFA. Esto es defender el juego de los que nos lo están robando en la cara.

EL DEPORTE HA MUERTO, VIVA EL MERCADO

Ya no hay criterios deportivos para tomar decisiones. La legalidad, los valores del Juego Limpio, el romanticismo de que en la cancha juegan once contra once en igualdad de condiciones… todo eso es una hermosa mentira del pasado. Hoy el fútbol se rige por el rating, por la venta de boletaje en estadios de miles de millones de dólares y por quedar bien con el mandatario en turno.

Lo de Infantino es patético, enfermizo, abominable, delincuencial. Junto a su proceder en unas semanas tendremos que canonizar a Blatter.

“El fútbol es el juego más hermoso del mundo, pero cuando se mezcla con la política y el dinero, se convierte en un negocio sucio.” — Diego Armando Maradona

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