
La presidenta Claudia Sheinbaum dio un manotazo en la mesa e hizo bien en romper con una parte del grupo de Andrés Manuel López Obrador.
Este alejamiento se expresó en el mensaje publicado en su cuenta de X el pasado sábado, a propósito de la decisión unilateral de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura de Sinaloa, a la cual tuvo que pedir licencia de nuevo unas horas después.
Es prácticamente una declaración de guerra en la 4T.
La durísima publicación de la presidenta Claudia Sheinbaum fue dirigida a Rocha Moya para que la recibiera AMLO:
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder.
Porque el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia.
México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza.
Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.
Este cisma en la 4T, se aceleró a partir de tres hechos:
Ya era hora de que Sheinbaum pusiera en su lugar a quienes deterioraron la popularidad de la 4T y se librara de responder por errores que cometieron y siguen cometiendo los beneficiarios del pasado.
Hizo bien en demostrar que la que manda es ella, para que AMLO y compañía dejen de sacar usufructo de la falacia de seguir gobernando a través de Sheinbaum.
Desde los corrillos:
Javier López Zavala pudo ser gobernador de Puebla. Estuvo cerca: fue el hombre más cercano, fuerte y que concentraba todas las decisiones del gobernador Mario Marín.
Perdió la elección a la gubernatura del 2009 y con ello perdió la cabeza.
Nunca se repuso desde el punto de vista político, económico, social y mucho menos mentalmente.
Planear, pagar, ejecutar el feminicidio de la mamá de su hijo, Cecilia Monzón, demuestra que su mente, su cabeza; se desprendió de la realidad; del mundo real.
La mirada perdida que tenía hace unos meses en que abandonó el penal de San Miguel reflejaba la incredulidad de no entender que el poder ya no estaba a su servicio. Quizá hasta entonces pudo dimensionar el alcance de sus terribles actos que lo mantendrá de por vida en la cárcel, según el fallo del Poder Judicial de este viernes.
Nos vemos la próxima aquí y en mis redes como @erickbecerra1
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