¡Y el señor le entregó parte de su poder!

Guillermo

Platicando con un Maestro de Literatura, al hablar del ser supremo decía: “EL SEÑOR” “EL PADRE” refiriéndose desde luego a la Divinidad en el campo religioso.

Señalaba que la obra maestra del Señor fue EL CORAZON DE UNA MADRE y que por ello a la Madre le entregó el poder de la Creación de los seres humanos, y la potestad de la conducirlos en su existencia.

Así pues este DIEZ DE MAYO rindo pleitesía a las MADRES narrando un hecho que deja profunda huella de amor en todas las almas.

Era un jóven condenado a la pena de muerte y que tenía supremo miedo de ser ajusticiado.

El día que sería ejecutado, su madre lo entrevistó y lo volvió a la serenidad con la promesa de obtener el indulto;

“Si mañana, le dijo a la madre amorosa, cuando emprendas a la fúnebre jornada, me miras en la ventana agitando un velo negro, prepárate a morir, porque toda esperanza está perdida. Pero si, por el contrario, me ves agitando un velo blanco: No tiembles, hijo, aunque el cruel verdugo tu cuello estuviese en saúda mano”. Llega la mañana del suplicio y el joven sale del calabozo sonriente y sereno, por que advierte que, en la ventana del hogar, está su madre agitando un velo blanco. Se inicia el lúgubre cortejo, y él, sonrosado y tranquilo, avanza con paso firme y seguro. Los verdugos le conducen al patíbulo; pero él continúa con una mañana en los ojos y una alborada en la frente, porque el velo no ha desaparecido de la ventana de su madre. Asciende sin inmutar se el último peldaño de la fúnebre escalera, y cuando los verdugos colocan la soga sobre su cuello, clava todavía su mirada primavera, soñadora y confiada en el velo blanco que su madre sigue agitando con ternura… ¡Aquella madre cumplió con su deber! ¡No pudiendo salvar a su hijo, se conformó con salvar sus esperanzas y sus ilusiones!

Las madres siempre elevan el velo blanco que despertó el valor y resucita el ensueño.

Las Madres agitan en su mente el velo blanco como símbolo de la vida y la esperanza.

La Madre guarda sus lágrimas, su dolor, su angustia, y muestra su sonrisa amorosa y sus ojos radiantes.

La Madre es palabra que orienta, es dulzura que ilumina, es maestra que enseña el camino.

Es palabra del creador que le dió a las madres el poder divino de la creación.

La Madre cuando con un dolor de esperanza hace brotar una vida y le crea un destino……………………..

La Madre calla su dolor lo oculta a través del beso que pone en la frente del hijo.

Cuando la vida le presenta razones para castigar, utiliza con sabiduría El perdón.

Cuando la madre tiene un sufrimiento y para no causar pesadumbre a su hijo, improvisa una sonrisa.

La Madre con las palpitaciones de su corazón dá vida a sus hijos. Y siempre cruza sus dedos para convertirlos en cruz y les bendice, y con amor celestial dice; “que te vaya bien” “cuídate” y oculta su nostalgia por su ausencia.

La Madre es esencia y trasmisora del espíritu por eso es inmortal.

La Madre por naturaleza es bondad, gracia, refugio, maestra, ejemplo, fortaleza, dulzura, perdón y más expresiones que integran su fé con la que construye a los seres humanos.

Por todo ello con todos los idiomas celestiales, con todas las palabras humanas y arrodilladas en el nombre de la Madre ausente que se adelantó a los tiempos, y ante la madre presente expresamos desde lo más profundo del alma y con las lágrimas de agradecimiento.

¡….SIGAN levantando EL VELO BLANCO….!

¡….BENDITAS SEAN….!

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