
Recientemente me encuentro releyendo una compilación de cuentos tomada de Las Mil y Una Noches: la famosa antología de cuentos folclóricos medievales de Medio Oriente. El impacto cultural de Las Mil y Una Noches puede compararse con el de La Odisea y La Ilíada, a pesar de que su proceso de escritura es más cercano al de la Biblia. Las historias compiladas en Las Mil y Una Noches fueron escritas y contadas a lo largo de siglos por varios autores en el norte de África, Asia Central y Asia Occidental. A consecuencia de esto, los relatos se ven influenciados por varias cosmogonías a la vez: siguiendo principalmente creencias islámicas, pero también tomando elementos del hinduismo, cristianismo y paganismo.
La narrativa de Las Mil y Una Noches gira en torno a Sherezade: la narradora principal de las metanarrativas (historias dentro de otras historias) que forman Las Mil y Una Noches. La historia marco de estos relatos describe cómo un sultán y su hermano fueron engañados y traicionados por sus esposas, al encontrarlas teniendo relaciones sexuales con los esclavos de sus palacios. Los hermanos emprenden una búsqueda para entender si todos los hombres sufren igual que ellos, si el poder, el dinero y el yugo no son suficientes para garantizar fidelidad y lealtad. Al final de sus travesías, se encuentran con una escena mágica que les demuestra que la sexualidad de las mujeres y su intelecto no pueden ser controlados ni siquiera por fuerzas divinas. Derrotados, cada uno regresa a su reino y el sultán Shahriar decide que de ahora en adelante, tomará una nueva esposa cada día, tendrá relaciones sexuales con ella, y al amanecer la mandará a matar. Sherezade termina en su palacio debido a la falta de mujeres en el reino después de años de esta cruel regla. Sin embargo, a través de historias dentro de historias, Sherezade logra aplazar su muerte y engañar al sultán una vez más, pero no de una manera carnal.
Lo interesante de las historias contadas en Las Mil y Una Noches es que en casi cada una de ellas, las mujeres causan caos, confusión, violencia y rara vez son castigadas. Hay un énfasis en la astucia como una característica innata de las mujeres a lo largo de los cuentos, y es ejemplificado por medio del personaje de Sherezade directamente. El rechazo a la moral, la honestidad, y el no temerle a lo divino, se presentan como las creencias esenciales dentro de cada mujer. Y aquí se crea un arquetipo que trasciende los límites culturales y religiosos: de la mujer caída, seductora y propensa a rechazar la fe en favor del placer y la tentación. Pero más allá de eso, se crea la imagen de la mujer que puede escapar a las consecuencias de sus actos por medio de su intelecto, un concepto rara vez presente en la literatura medieval o en la antigüedad (salvo por Medea y Sita). ¿Qué podemos pensar de Las Mil y Una Noches contemporáneamente? Estas mujeres, ¿deben ser leídas como una advertencia o como una invitación? Yo aún no tengo una respuesta.
Bibliografía:
Dawood, N.J. Tales from The Thousand and One Nights. Penguin Classics, 1973.