La visa de Armenta

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La visa norteamericana es un documento oficial otorgado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos que permite preseleccionar al portador como un visitante evaluado que puede ser recibido con reservas por el país anfitrión, sin embargo, la visa nunca ha sido garantía de acceso a ese territorio.

El visado estadounidense es un permiso temporal oficial que sirve para acceder a ese territorio en específico, pero nunca ha sido un certificado de legalidad, probidad o buena conducta para el portador sin importar si este es mexicano, chino o africano.

De hecho, la administración demócrata del presidente Donald Trump es protagonista del proceso de revocación de visados más importante en la historia de los Estados Unidos.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump y hasta el 31 de agosto pasado, el Departamento de Estado ha revocado 175 mil visas a ciudadanos mexicanos y de diferentes nacionalidades derivado de un reciente endurecimiento en las políticas migratorias de la actual administración.

Hasta el día de hoy, Estados Unidos ofrece diferentes tipos de visas a ciudadanos mexicanos y del mundo, siendo las de no inmigrante (B1 y B2) las más comunes y las más usadas por quienes buscan ingresar temporalmente a territorio norteamericano.

Lo cierto es que al 20 de septiembre del 2026, el ciudadano mexicano de nombre Alejandro Armenta Mier es poseedor de una visa tipo B1 la cual, hasta ahora, no guarda anotación u observación oficial alguna.

Otros datos interesantes en torno a las visas norteamericanas y los mitos que desde México se han creado de forma maliciosa sobre estos permisos, es que el estatus de estos “accesos” puede cambiar de manera radical no solo para una persona, sino para una comunidad o para la población de un país entero.

En este singular contexto del México “cuatrotero”, el Departamento de Estado no está obligado a notificar de forma directa, electrónica o personal cuando procede a la revocación de una visa de turista, de negocios, estudiante o incluso diplomática.

Es cierto que en algunos casos, la autoridad migratoria envía un correo electrónico a los interesados para aclarar alguna información específica del documento, pero este tampoco ha sido el caso para la visa del mandatario poblano, no hasta este mes de septiembre del 2026.

De hecho, fue el propio coordinador de gabinete José Luis García Parra quien reveló que lejos de condiciones o bloqueos oficiales, el ejecutivo estatal habría recibido una invitación de la embajada norteamericana para un evento protocolario esta misma semana.

La realidad es que más alla de las especulaciones impulsadas desde las redes digitales, las actuales condiciones mundiales de delincuencia internacional, inseguridad, terrorismo y cargas al erario público han sido factores clave para que el gobierno encabezado por Donald Trump vaya por mucho más en materia de control fronterizo.

A tan solo 43 días de que los norteamericanos vayan a votar en sus elecciones intermedias, la administración prepara el programa de revocación de visas más grande en la historia de los Estados Unidos con 200 mil permisos que habrán de ser cancelados en el 2027.

El vecino del norte será mucho más selectivo en su accesos de entrada y esa es una realidad que ni la histórica vecindad con México, ni las negociaciones del tratado comercial, ni la corrupción y complicidad señaladas hacía políticos mexicanos va a modificar.

Y si, lo que sin duda seguiremos observando en este México de escándalos, es esta especie de “reality show” alimentado por la especulación de quienes llegarán al poder en las elecciones mexicanas del 2027 y de quienes hoy, son bien o mal vistos por el vecino del norte para poder alcanzar esa meta.

Con todo ello y más allá de las coyunturas electorales, las visas estadounidenses serán replanteadas en su tratamiento para ser vistas y cuidadas como un privilegio extranjero y no como un derecho internacional garantizado.

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